En alza siempre en materia turística, aún y pese a algunas acciones de privados ante la falta de control municipal o su liviandad en el cumplimiento de normativas a la hora de proteger el medio ambiente y el exceso en la construcción, Colonia Marina, Mar de las Pampas, Las Gaviotas y Mar Azul siguen conservando el espíritu natural y originario del distrito. Sin embargo, ni las altas tasas que pagan los contribuyentes, ni el sostén económico y la chapa como uno de los principales destinos de sol y playa que se ganaron, alcanzan para que el gobierno municipal decida invertir seriamente en ellas. Los residentes, obligados a trasladarse a Gesell por una variedad de trámites infinita, para acceder a actividades deportivas y cualquier tipo de necesidad de atención en salud que sobrepase la apertura limitada en el Centro de Atención Primaria de la Salud, esperan hace años la red cloacal, el gas natural, el agua corriente y una relación más cercana y de diálogo con el Ejecutivo, que supere cualquier relación amigable con algunos sectores y que deja afuera a la comunidad en general.
La situación de las localidades del sur de Villa Gesell, Colonia Marina, Mar de las Pampas, Las Gaviotas y Mar Azul, sigue siendo prácticamente la misma que en los últimos 10 años. Con recorrerlas y al hablar con vecinos, vecinas y emprendedores turísticos el clamor popular por las obras pendientes de gas, cloacas y agua corriente, es tan propio como el cantar de las aves.
Esa es ya la deuda eterna con estos pueblos del sur del distrito, pero a ella con el crecimiento de la población permanente, se suman otras deudas que van también camino a envejecer y algunas de ellas tienen que ver con ordenanzas aprobadas y nunca implementadas, pero también con obras prometidas y no cumplidas y obras que no son lo que se anunció.
La concejal de Juntos y candidata a revalidar su banca, Ana María Martínez, es junto a su familia propietaria de un complejo en Las Gaviotas, por lo que si bien no vive allí, tiene un camino recorrido en la Asociación de Emprendedores Turísticos Las Gaviotas, desde el que que puede dar cuenta de cuál es el ánimo de las familias sureñas y la poca presencia del Estado en la zona, además de la preocupación casi constante que tiene que ver con la inseguridad en cualquier momento del año.
«Hay iniciativas que surgieron en el Concejo Deliberante y que no son nuevas, son dos ejemplos claros de ordenanzas votadas en el año 2015 que no fueron implementadas aún. Una es la del centro de gestión municipal en las localidades del sur y la otra la de presupuesto participativo», contó la edil.
Dichas normativas fueron sancionadas al comienzo del gobierno de Gustavo Barrera y tienen como objetivos, una que los vecinos cuenten con una delegación municipal en la zona para poder gestionar todo lo que hoy tienen que hacer en las diferentes oficinas municipales ubicadas en la zona céntrica de Gesell.
El Considerando de esta Ordenanza es tan simple como real y dice: “Que es de importante relevancia el crecimiento comercial y demográfico del sur del partido, lo cual genera la necesidad de tener allí un centro de atención municipal. Que el mismo daría ala posibilidad a los vecinos de gestionar ante el municipio sin la necesidad de desplazarse hasta el edificio municipal facilitando todo tipo de trámite”, pero quedó cajoneada y si bien se van sumando planes de obra para el partido, esta nunca está en los planes de Barrera.
La otra, la del presupuesto participativo, para que puedan acercar opiniones y propuestas en materia de obras públicas. «Nadie como el vecino para reconocer las necesidades del lugar y poder colaborar con ideas, sugerencias y participar activamente de las decisiones del Ejecutivo municipal cuando define hacer tal o cual cosa, que efectivamente esté acorde a lo que la comunidad requiere», expresó Martínez, que lamenta que ambas iniciativas no hayan sido puestas en marcha después de tantos años.
En ese sentido, la concejal presentó resoluciones al respecto en el HCD en las últimas semanas, con el fin de poder traer al presente las ordenanzas y que se vea la posibilidad desde la intendencia de ejecutarlas, pero no hubo acompañamiento de los concejales del oficialismo para poder avanzar.
Si de obras se trata, la obra que en 2017 – elecciones mediante – anunciaba un polideportivo para Mar Azul que originariamente el plan detallaba un galpón de 300 metros cuadrados y después con un achicamiento de la obra, quedó como lo avisaba el jefe de Gabinete Cristian Angelini un año después, «un playón al lado de la Casa de la Cultura para que se puedan hacer distintas actividades y después vamos a ir creciendo a través de los tiempos». Cuatro años después el playón sigue siendo un playón desabastecido de elementos deportivos y ni siquiera alambrado.
Con un piso mal pintado por tercera vez y dos arcos que hicieron los propios vecinos con álamos y vigas de cemento, mientras al costado yacen los arcos de caño arreglados y sin colocar, al playón que quiso ser poli, le faltan los prometidos aros de básquet y otros dispositivos para que realmente se puedan practicar una variedad de deportes.
El polideportivo es una de las dos obras comprendidas en el plan de obras 2018 que los contribuyentes pagaron en 36 cuotas. Actualmente las familias van y vienen a distintos espacios deportivos existentes en Gesell para poder tener actividades y rutinas deportivas que tanto los niños y jóvenes como los adultos necesitan, ya que el playón se convirtió en el espacio más usado para hacer partidos de fútbol y algunas actividades de ejercicio para mujeres y también infantiles, pero no con la variedad que una estructura más completa brindaría.
Otra obra conflictiva es la del corralón municipal para las localidades del sur, que se paralizó al comenzar la apertura de la calle para dicho lote, debido a un amparo realizado por los vecinos por considerar que esa construcción no era pertinente en la manzana 222 de Las Gaviotas donde se la proyectó, además del daño medioambiental que se hizo para abrir la calle 31.
Lo que terminó ocurriendo es que la municipalidad no reubicó la obra, no la hizo y es un misterio a donde fueron a parar los 3 millones de pesos que habían presupuestado para tal emprendimiento. Además, de la «pérdida» de ese dinero que se invertiría en las localidades del sur, los trabajadores del corralón ante la necesidad de tener un techo para hacer base y un lugar para las maquinarias y herramientas de trabajo, hicieron como pudieron y con lo que encontraron una casilla, una estructura informal al lado de la Caballería en la calle 33 en el acceso a Mar Azul y Las Gaviotas. Así tomó forma y así quedó, en un espacio que justamente es el acceso principal a Mar Azul y Las Gaviotas, desde la Ruta 11.
Vecinos se cansaron de pedir que se haga el corralón prometido en un lugar adecuado, pero nunca prosperó ninguna respuesta al respecto. Parte de la desestimación que el gobierno municipal tiene con algunos sectores de la sociedad u opiniones vecinales que reclaman porque vuelvan en servicios las sumas que pagan como contribuyentes.
Y como si fuera poco, la energía eléctrica y una obra de repotenciación energética trabada y judicializada debido a la intervención municipal que dejó a los usuarios de las localidades con la problemática de baja tensión y desde 2015 está en conflicto y no se finaliza. La empresa contratada por el gobierno de Barrera para hacer la obra que le sacó a Cevige, figura en la causa «de los cuadernos» y terminó dejando todo a medio terminar y se fue la ciudad. Ahora, después de seis años de que el municipio tiene a cargo el desarrollo de la obra, la misma está en estado de abandono.
Y de la electricidad a la salud, porque la ampliación para el Caps de Mar Azul prometida para este año, no se hizo y evidentemente no se hará. Obra que tuvo su momento candente cuando este medio descubrió por medio del boletín oficial que la modificación que asegura la construcción de tres consultorios y sala de espera contaba con un presupuesto altísimo, que se decretó el último 8 de febrero, en el que se detalla la incorporación al Plan de Obra 2018 /2023 el ítem Ampliación del Centro de Salud de Mar Azul por $20.000.000.
Sobre estas obras no realizadas, la concejal Martínez exclamó: «Nada avanzó y estas decisiones pasan por el Ejecutivo, que no cumplió y sigue sin cumplir con las necesidades de las localidades, que la comunidad no ve reflejado en materia de obras, el pago de las tasas».
Las pocas intervenciones que se pueden ver en los espacios públicos los últimos tiempos en su mayoría tienen que ver con acuerdos entre vecinos y el municipio. Privados que colaboran con fondos para que la municipalidad encare, como sucedió en Mar de las Pampas, embellecimiento y aportes de diseño urbano el centro de la aldea del Vivir sin prisa.
La plaza de Mar Azul es uno de los pocos lugares que ha sido intervenido con elementos y juegos nuevos por parte de la municipalidad, como también un espacio verde en Mar de las Pampas, sobre la calle El Ceibo.
«Polvo de piedra y flores, con eso no alcanza», le expresó a este medio un vecino cansado de ir y venir a Gesell varias veces por día con el desgaste que eso significa para cualquier automóvil.
Para el final queda lo que a esta altura de los acontecimientos es casi una plegaria, la infraestructura en servicios: cloacas, gas y aguar corriente, este último en avance, problemática que apunta directamente a la precariedad en la calidad de vida de la población y también en la competitividad turística.
La inseguridad, un capítulo aparte, pero que también es materia pendiente para encarar con voluntad acciones para prevenir los delitos y no enojarse, como lo hizo el secretario de salud Mauricio Andersen, con los vecinos que ante la falta de respuesta local enviaron masivamente al mail del ministerio de Seguridad de la provincia un pedido de ayuda a Sergio Berni, hace un mes atrás.
Por último, en materia turística, también fue desestimado un proyecto presentado por la edil sobre la creación de un Consejo Asesor de Turismo. El proyecto de Ordenanza pone en relieve una interacción más que necesaria entre la municipalidad y las instituciones con trayectoria de las localidades del sur. También el texto detalla los aspectos más relevantes que esta propuesta generará si se convierte en norma y se inicia la actividad de un Consejo Asesor de Turismo para los pueblos del sur del partido.
«Es necesario un canal de articulación entre el Sector Público y Privado que participan en la actividad turística, un rol dinámico, participativo y representativo, con el fin de aportar políticas turísticas innovadoras, y acompañar y colaborar en la implementación de las mismas», describió el proyecto Martínez, que como el resto quedaron guardados y con posibilidad de ser archivados.
«Las olvidadas del sur», las llama irónicamente la concejal Martínez, en alusión a la cuenta en rojo que Barrera tiene con los vecinos que optaron por vivir en la otra punta del partido y están siendo hace rato, los últimos orejones del tarro».
Periodismo en Movimiento Portal de Noticias de la Argentina: Policiales, Sociedad, Política y más.