La historia es desgarradora y ocurrió en Villa Gesell, donde un daño absolutamente evitable, y que aconteció por la desidia y deshumanización con la que funciona habitualmente el sistema de salud municipal, deja una vez más en evidencia lo que no debería suceder y es el daño que ocasiona la atención médica en lugar de prevenir y curar. Cuando comenzó la pesadilla, en la guardia no había pediatra, y una niña fue atendida la primera vez por una enfermera y la directora del hospital. Al volver horas más tarde seguía la ausencia de profesional en pediatría y debieron volverse a su casa. Recién dos días después fue diagnosticada con bronquitis, pero en un hallazgo de la mamá que detectó una mancha en el ojo de su hija requirió de una derivación urgente que demoró 10 días, lo que terminó con la pérdida irreparable.
Los hechos protagonizados por una mamá geselina y su hijita de 4 años ocurrieron inicialmente en el mes de abril cuando la mujer se dirigió al hospital municipal Arturo Illia por una conjuntivitis de la niña, de la cual se habría reestablecido.
Posteriormente, el día domingo 15 de Mayo por la mañana concurrió de nuevo al hospital porque la nena tenía fiebre muy alta y dolor abdominal y no había pediatra ni médico clínico en el hospital, por lo cual fue atendida en enfermería por una enfermera, que tomó su presión y manifestó que quedaría en observación en la misma guardia, en parte de enfermería.
En ese interín, la Directora del Hospital Claudia Padilla se hizo presente y aconsejó ponerle trapos fríos en la cabeza, bajando la fiebre sin medicación y ordenando un análisis de sangre que se realizó en el momento y que según la doctora salió bien, por lo que fue la nena dada de alta con la recomendación de volver al hospital por la tarde para que la vea un pediatra.
Lamentablemente, cuando la mujer volvió con su hija al hospital fue atendida por la misma enfermera quien les informó que seguía sin haber pediatra. La nena seguía con fiebre alta y no quería comer.
Al atardecer y sin ninguna atención médica de ningún profesional, se fueron nuevamente a su casa. Recién el martes la atendió la pediatra que siempre atiende a la nena, quien al realizarle placas le diagnostica bronquitis. La madre de la nena le transmite a la médica que «veía algo en el ojo de su hija», a lo que la doctora le dijo que una vez que pasara el proceso de la bronquitis verían lo del ojo.
El 31 de mayo la mamá de la nena vuelve al hospital a ver a su pediatra para que revise el ojo derecho, en el cual se le había ido esa pequeña manchita, pero se había puesto rojo. En ese momento la oftalmóloga pediátrica la ve y por falta de aparatología adecuada y aún tratándola en un centro pediátrico utilizando el instrumental que tampoco alcanzaba para hacer una observación profunda, con un diagnóstico presuntivo evaluó la urgencia de un traslado a un centro de mayor complejidad.
Ese mismo día la mujer llevó a su hija al hospital y explicó la gravedad de lo que tenía su hija en Servicio Social, un empleado sacó las fotocopias correspondientes de la orden de traslado urgente y la documentación de la nena, pero le comunicó que la llamaría cuando «saque turno», como si no se tratase de algo urgente.
A partir de ese momento la vecina comenzó a ir al hospital consultando por el traslado y no tenía respuesta. «No hay respuesta», le decía el empleado cada vez que consultaba. Otra empleada consultó ante sus pedidos y le dijeron que el turno sería a los «15 días».
Habían llegado al día 8 de junio y lo que era urgente seguía otros tiempos. El ojo de la nena seguía rojo y la nena manifestaba no ver bien. «Mami no veo la cortina, no veo tu cara y se largó a llorar», contó la madre a la Dra. Gabriela Covelli, a quien acudió una vez que el daño en la salud de su hija se transformó en una dolorosa realidad.
El traslado se aceleró cuando, desesperada, la mujer llamó a la pediatra de confianza para pedirle ayuda y la médica sacó el turno para el día siguiente. «Mis posibilidades económicas son escasas, pedí un remis que me cobraba $9000 y no podía pagarlo», confesó .
Finalmente la nena fue trasladada en una ambulancia a Mar del Plata que viajaba para hacer un service mecánico, algo totalmente fuera de sentido común, ilegal e irresponsable, ya que «de paso» llevarían a la pequeña y su mamá.
Al llegar al Hospital Materno Infantil la nena estaba casi desmayada y tenía ganas de vomitar por el olor a gasoil que había en la ambulancia.
En el materno infantil fue atendida inmediatamente por el Dr. López, quien le realizó una ecografía en el ojo y quedó internada desde el día 09 de Junio hasta el 17 de Junio.
Por si lo reseñado fuera poco, en el momento del alta del Materno Infantil, desde el Servicio Social enviaron un mail a Servicio Social de Villa Gesell para que vayan a buscar a la mujer y su hija, pero la ambulancia de Villa Gesell, jamás las retiró manifestando que «Sofía podía caminar».
Otra de las respuestas desde el hospital municipal geselino fue que «como no tenían pacientes para llevar desde Villa Gesell a Mar del Plata, podían volver en colectivo». LLovía intensamente y era un día helado, la mamá y su hijita volvieron en micro después de todo lo sucedido.
La mujer asegura que «todas las veces que debió regresar al Materno Infantil vecinos y amigos me prestaron dinero para poder llevar y traer a mi hija».
La conclusión duele de los hechos es dolorosa y la impotencia ante tanto abandono es inmensa. La nena perdió la visión de su ojo derecho, siendo la única causa la demora en la atención, la oportuna derivación URGENTE indicada por las profesionales (Pediatra y Oftalmologa) con riesgo de perder su ojo izquierdo, el que por suerte en el Hospital Materno Infantil le están realizando un tratamiento para su recuperación; idéntico tratamiento que hubiera podido realizar Sofía, de haber llegado a tiempo con su ojo derecho, si el traslado hubiera sido urgente y oportuno.
Sofía tenía TOXOCARDIASIS, patología que de ser atendida oportunamente podía con un tratamiento haber salvado su ojo.
En este caso no alcanzó con dos profesionales idóneas y humanas, esta vez, la falta de humanidad y falla del sistema de salud provino única y exclusivamente del Hospital de Villa Gesell.
La familia de la niña y las acciones encauzadas, de las cuales ya ha tomado conocimiento el intendente de Villa Gesell Gustavo Barrera, tienen el fin de que labre el sumario correspondiente, y que además se aprenda del error.
«Usted tuvo la suerte señor Intendente de atender sus ojos en Clínicas Privadas de Mar del Plata, nosotros los que habitamos la ciudad de Villa Gesell, no contamos con la misma suerte y merecemos tener un servicio de salud mejor», lo apeló a Barrera la fuerte y amorosa mujer que trató por todos los medios cuidar la salud de su niña pero se encontró con una falta de humanidad y capacidad gigante.
Un dato casi de color pero que suma más impotencia a toda la existente en medio de tanta desidia es que la vecina debió pagar para que le entreguen la historia clínica de su hija a la que la pésima gestión hospitalaria le quitó un ojo.
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