Los fallecimientos de ambas mujeres en el hospital municipal ocurrieron este año en el marco de la pandemia. Zulma Sosa al dar a luz y Julieta Di Marco en lo que tendría que haber sido el post operatorio de una cirugía de apéndice que la dejó con una salud débil que empeoró durante un mes hasta que perdió la vida. Ambas eran jovenes y sanas, sus familias pidieron explicaciones al municipio e iniciaron las respectivas causas judiciales porque sospechan de mala praxis, sin embargo, el intendente nunca avanzó con el Sumario administrativo de la parturienta ni pisó la Fiscalía para denunciar el hecho, cosa que si hizo con el terrible desenlace que tuvo la joven de 28 años. Por qué?
Zulma Sosa murió en el Hospital Municipal el 13 de abril de este año cuando se internó para dar a luz a su quinta hija, Isabela. Tenía 42 años y era una mujer sana, que el día que concurrió al hospital como estaba pautado con su obstetra, se encontró con que no estaba anotada… no la esperaban. A partir de ese momento, lo que debió ser uno de los actos más naturales de las mujeres que es parir, terminó como una pesadilla, con Zulma desangrándose y desgarrada en un parto natural de una beba de casi 5 kilos.
Su marido, Fernando Zurco, puso sentir ese día y a pesar del dolor que lo adormeció, que algo había estado mal. Sin demasiadas explicaciones, como si la vida de Zulma o lo que le pasó no fuese lo grave que fue, el hombre se decidió por buscar explicaciones en la Justicia rápidamente, al darse cuenta que de las autoridades del sistema de salud ni de la municipalidad, no iba a obtener nada, más que ocultamiento.
Gracias a la exposición del caso en este medio, un par de días después del fallecimiento de Zulma, la Directora del Hospital Claudia Padilla junto al intendente Gustavo Barrera, dijeron que se iba a abrir un sumario administrativo para llegar a saber qué pasó realmente con la mujer, por qué murió.
Zurco nunca más tuvo noticias del intendente ni de las funcionarias de Salud, y menos aún el Ejecutivo hizo lo que hace unos días atrás realizó en el marco de la muerte dudosa de Julieta.
Julieta tenía 28 años, era saludable y joven. La internaron para operarla de apendicitis y practicamente un mes después, lo que debería haber sido un post operatorio normal, simple y corto, se transformó en padecimientos respiratorios que se fueron agravando y deteriorando la salud de la joven, hasta que falleció el 1 de agosto pasado.
Una vez más, las dudas y los interrogantes sobre el funcionamiento del hospital municipal, los profesionales y las cabezas del equipo sanitario, surgieron naturalmente. Como el viudo de Zulma Sosa, la familia de Julieta no entendió qué le pasó a la joven, por qué habían pasado varias situaciones en las que Julieta necesitó recurrir al hospital debido a que su salud se complicaba en vez de mejorar o permanecer estable.
Y Julieta perdió la vida y el fantasma de la mala praxis apareció en escena. Y otra vez lo mismo… seres queridos que sufren la pérdida de un integrante de la familia buscan respuestas, tienen dudas. Y una vez más no hay respuestas contundentes no hay sustento para fundamentar el terrible final.
La diferencia con el caso de Di Marco es que tomo más notoriedad que el de Zulma, además de que el intendente la conocía en persona porque con su padre le alquiban el departamento en el que ella vivía.
En plena pandemia y con muchas historias de desatenciones en el haber del hospital durante los últimos años pero que se acrecentaron desde el comienzo de la cuarentena, la actitud que tomó el mandatario respecto de la terrible muerte de la joven, fue otra.
No solo hizo hincapié en demostrar que el Sumario administrativo avanzaría y se ocuparía especialmente que así sea, como se lo prometió a la familia, sino que en las últimas horas Barrera hizo personalmente la denuncia en la Justicia. Un abismo entre la inacción y el desentendimiento de la muerte de Zulma con lo que por lo menos en las apariencias quiere demostrar con la búsqueda de justicia por el fallecimiento de la joven.
Surgen muchas preguntas, suspicacias y rumores, algunos tiene que ver con la diferencia que el Ejecutivo estaría haciendo con los profesionales que atendieron en su momento a Zulma y los que lo hicieron con Julieta. También, a esta altura de la pandemia, tanto el nosocomio, como las funcionarias responsables del área de Salud y el mismo intendente, están más expuestos y han perdido credibilidad y confianza.
El dolor de las familias por el sufrimiento de sus mujeres queridas y la tristeza que atraviesan por no tenerlas más en sus vidas, no compiten. El que si encontró alguna diferencia entre los dos hechos es el intendente y sería bueno saber por qué no le da la misma importancia al reclamo de ambas familias.
Esas familias que han recurrido a la Justicia para obtener todas las respuestas por esas muertes, seguramente evitables, que han padecido dos mujeres llenas de vida y rodeadas de amor.
De la Justicia esperan resultados, por lo menos los resultados más contundentes que necesitan para poder menguar el dolor que causa lo inevitable de una muerte totalmente inesperada y «que se podría haber evitado», como le dijo a este medio, el padre de la beba que al nacer perdió a su mamá.
Mientras tanto… desde el municipio no se pronuncia sobre estos casos y les quita la trascendencia que tienen y hasta se arroga, en el caso de Di Marco, ser denunciante cuando el debería ser el primer conocedor de estos hechos y otros tantos que no tuvieron desenlaces fatales, pero que causan tanta impotencia, temor y descuida la calidad de vida y la salud de los geselinos.
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