«Que habían sido los topos»

En una entrevista en Por la 3 radio el último viernes, el ex concejal Jorge Martínez Salas, recordó el día en el que en el Concejo Deliberante después de haberse caído una primera garita de colectivos el 8 de marzo de 2012, desde su bloque se pidió que se haga una revisión técnica para inspeccionarlas y evitar el riesgo de que volviera a suceder. «¿Que nos contestó el bloque peronista en voz de Adriana Migliorisi? Que no, que habían sido los topos, que había sido una casualidad, que las garitas eran perfectas», rememoró el nieto de Carlos Gesell, que además resaltó que el voto que rechazó la iniciativa radical, fue desempatado por Gustavo Barrera, que en ese momento era el Presidente del HCD. El 26 de diciembre de ese mismo año, Ramón Amarilla fue aplastado por la estructura de cemento diseñada por el arquitecto Castellani del gobierno de Jorge Rodríguez Erneta. Ahora, el municipio deberá afrontar un pago de casi 14 millones de pesos dictaminado por Justicia.

El último viernes, el Concejo Deliberante votó por unanimidad que el municipio pague los casi 14 millones de pesos a la víctima, el vecino Ramón Amarilla, de acuerdo a lo que la Justicia determinó en el marco de un juicio que el hombre le hizo a la municipalidad de Villa Gesell por el daño sufrido (pérdida de sus piernas) en lo que se llamó accidente pero que no es más que una situación riesgosa que se podría haber evitado, sin embargo por una postura meramente política partidaria y desidiosa, llevó al peor final.

Para recordar cómo fueron los hechos hace 8 años y que hoy desencadenan que sean parte del presente, el ex concejal Jorge Martínez Salas, hizo un raconto de la historia de un hecho sumamente terrible que pudo haberse evitado y sin embargo el bloque peronista que tenía la mayoría en ese momento en el HCD, dejó librado al azar.

«Creo que es importante cuando uno ve el resultado final, una sentencia para la municipalidad donde debe abonar alrededor de 14 millones de pesos a un vecino que, es lo lógico que lo tienen que abonar, mínimo, este vecino perdió las piernas, casi pierde un brazo y le arruino la vida a una persona de apenas 20 años en ese momento», sentenció el nieto de Carlos Gesell.

Martínez Salas, detalló en forma minuciosa los acontecimientos: «Te hago un poquito de relato, cuando se empezaron a hacer aquellas garitas, creo que cualquiera de los geselinos que veíamos lo que estaban construyendo, se notaba que eran un peligro, estaban llevándose adelante a través de unas cooperativas sin mano de obra especializada y se veía una estructura peligrosa con esa gran carga de hormigón que tenían y muchos decíamos que las veíamos peligrosas, que no estaban bien construidas. Pero bueno, fue transcurriendo el tiempo y se empezaron a levantar y el primer llamado de atención fue exactamente el día 8 de Marzo del 2012, me llama a la mañana temprano un empleado de la Municipalidad que no voy a decir quien era y me dice “se acaba de caer una garita en el paseo 100 y avenida creo que 18, 19, 20, anda a mirarlo rápido, fotografialo que ya mandan maquinas a levantar”.

Siguiendo el desarrollo de los acontecimientos, el ex concejal, mencionó que fue al lugar aunque no recuerda si con alguien o solo. «Saqué fotos rápidamente, era un día brillante, no había una nube, un sol radiante, una garita se había caído, y quedaron a la vista los cimientos, claramente se noto que no tenían cimientos adecuados, no tenían la estructura que necesitaba semejante hormigón». Y agregó: «Se cayó sola. Efectivamente al rato nomás ya estaban las maquinas municipales destruyéndola y levantando todos los cascotes para que no quedaran rastros. Esta fue la primer evidencia de que estas garitas eran un peligro».

Esta historia, el referente del radicalismo local, la habrá contado muchas veces y nuevamente lo estaba haciendo para resaltar lo que es necesario comprender cuando se habla de la utilización de la política cuando se aleja de su verdadera función. «¿Qué hicimos los concejales? Presentamos un proyecto en el Concejo y pedimos una sesion extraordinaria para tratarlo. Nos dieron la sesión, el presidente del Concejo era Gustavo Barrera, y la presidente del bloque peronista, Adriana Migliorisi. Yo que era el presidente de nuestro bloque radical y todos los concejales de cada uno de los bloques ¿Qué pedimos nosotros? Que se hiciera una revisión de todas las garitas que eran aproximadamente 90, que hiciera una revisión porque así como se había caído esta sin que mediara tormenta ni ninguna cuestión especial, era un peligro que volviera a ocurrir en cualquier otra garita», advirtió.


Y la parte más absurda y dolorosa del relato es esta… cuando Martínez Salas, expresó: «¿Qué nos contesto el bloque peronista en voz de Adriana Migliorisi? Que no, que habían sido los topos, que había sido una casualidad, que las garitas eran perfectas. Los topos si, animalitos, que se habían comido las bases de cemento. Que estaban perfectamente construidas y rechazaron el proyecto que nosotros habíamos presentado».

En esa composición del HCD, el bloque peronista tenía mayoría con el voto doble de quien hoy es el intendente, Gustavo Barrera y en ese momento era el presidente del concejo deliberante. «La misma situación que hoy. Lograron neutralizar el proyecto resolución y siguió adelante la cuestión y nunca se revisaron. ¿Qué paso después? Ya es historia conocida, en diciembre se cae la segunda garita, en este caso si había gente abajo y le pasa el accidente a este muchacho», afirmó.

Sobre lo sucedido, el ex edil, confesó: «Me da mucha pena esta situación porque se podría haber evitado. Si en ese momento realmente con esa soberbia que tienen muchas veces cuando tienen que defender al Ejecutivo que toman posturas que realmente son horrorosas, en ese momento si hubieran revisado las estructuras, eso no hubiera pasado pero bueno ¿Cuál fue la historia? Se cae la segunda garita el 26 de Diciembre con el resultado conocido con el pobre Ramón y ahí empieza toda la historia judicial porque rápidamente la municipalidad, a las pocas semanas, obviamente se inicia una causa judicial», contó.

Pero ahí no se terminó todo, Martínez Salas, aseguró que «a la pocas semanas la municipalidad quería remover los restos de la garita que se había caído para hacer desaparecer todas las pruebas, por suerte la justicia se lo impidió, le dijo que no se podía tocar absolutamente nada hasta que vinieran los peritos, me acuerdo cuando vinieron los peritos, hubo situación que realmente fueron increíbles en esa etapa. Cuando vinieron los peritos les mintieron, los peritos pedían el plano, le dijeron que los planos no estaban pero que los tenían en una computadora y el día que vienen los peritos, Castellani, un caradura absoluto. Castellani el arquitecto, era el Secretario de Obras Públicas y Planeamiento de la municipalidad, le dice a los peritos que le habían robado la computadora de la Municipalidad donde estaban los planos, los peritos no lo podían creer. Se quedaron todo el día en Gesell haciendo las pericias y la municipalidad a toda costa queriendo decir que el único lugar donde tenían los planos era esa computadora y se la habían robado. Llegó a decir Castellani que si bien no hubo planos eso no significaba que las garitas eran peligrosas, frases exactas te voy a dar “que las pirámides de Egipto se habían contruído sin planos y ahí estaban paradas” eso se dijo en aquella oportunidad».

Sobre la construcción de esas garitas, el abogado, relató: «El costo sideral. Esas 90 garitas para construirlas nos costaron carísimo. Después mientras se llevaba adelante todo el proceso de revisión ¿Qué hicieron? Las apuntalaron, gastaron en ese momento una fortuna. Costó una fortuna apuntalarlas porque todas fueron revisadas los cimientos, les pusieron unas columnas para que no se cayeran. Y después tomaron la decisión mas lógica que fue tirarlas a todas. Osea, las construimos, las apuntalamos y después las tiramos y ahora hay que pagarle la indemnización como corresponde obviamente, no hay discusión a Ramón Amarilla que le arruinaron la vida».

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