El 19 de marzo del 2020, un día normal, el Presidente Alberto Fernández y los Gobernadores anunciaban la aplicación del Decreto 279/20 el cual aplicaba desde las 0 del 20 de marzo el “aislamiento social, preventivo y obligatorio” en todo el territorio nacional. Argentina comenzaba, como muchos otros países del resto del mundo, a vivir la pandemia con un confinamiento que generó historias y desenlaces de todo tipo. Actualmente, los vestigios del miedo, el encierro y el temor ante la probabilidad una muerte sin distinción de edades ni características fisiológicas, se pueden palpar en gran parte de la sociedad.
Ante el decreto nacional 297/2020, todos los argentinos y todas las argentinas, quedaron sometidos al aislamiento social preventivo y obligatorio , lo que significó que a partir de este momento nadie podía salir de su casa libremente.

A partir del 20 de marzo comenzó la nueva normalidad con la suspensión de clases presenciales, la suspensión de actos deportivos y eventos culturales, el cierre de negocios con la excepción de los que se considerarían esenciales.
El análisis semanal del gobierno de la mano de especialistas e infectólogos fueron los artífices de las medidas en las que el gobierno iba tomando las decisiones como la del 25 de Abril de ese año, cuando el presidente comunicó una extensión del ASPO.

El cuatro de 4 Junio se comunicó que 18 Provincias habían finalizado la cuarentena y quedaban bajo el régimen de distanciamiento, a partir de ese momento hubo muchas marchas y contra marchas en la flexibilización de las actividades en la provincias, la misma dependía de los niveles de contagio.
Se tomaron medidas económicas para la ayuda a comercios e industrias, la implementación del IFE intento traer la calma a algunos sectores, el humor social se enrarecía, la población ya no tenía paciencia y las vacunas no llegaban. Los aplausos y cacerolazos de las 21 horas en apoyo a el personal de salud con el transcurso del tiempo pasaron a ser manifestaciones de protesta para pedir la presencialidad en las escuelas. Muchos de los ancianos en los geriátricos murieron alejados de sus seres queridos.

Momentos terribles se vivieron no solamente cuando los enfermos de COVID-19 empeoraban y sus familiares no podían despedirlos, sino también cuando el abuso y la falta de criterio en la ejecución de los protocolos suscitaron injusticias y actos inhumanos como el caso de Abigail Jiménez, la nena de 12 años enferma de cáncer a quien le negaron el ingreso vehicular a la provincia de Santiago del Estero, proveniente de Tucumán, donde se había sometido a un tratamiento médico. Su padre debió cargarla en brazos y trasladarla unos 5km.
En las localidades más pequeñas los permisos de circulación otorgados por la aplicación MI Argentina en algunos casos eran supervisados por autoridades Municipales al mejor estilo de la SIDE, pero ya nos lo había planteado Alfred Camus en «La Peste» “Hay una cosa que se desea siempre y se obtiene a veces: la ternura humana.”

En Villa Gesell, el 17 de marzo se cerraron los accesos a la ciudad, salvo el ingreso del Paseo 139 que quedó formalmente como la única vía de ingreso al distrito, monitoreada y vigilada completamente por el gobierno municipal.
Un intendente que los primeros días salía con un megáfono a pedirle a los vecinos que se queden en sus casas y no salgan, como una serie de transmisiones en vivo diarias a cargo suyo y los funcionarios de su gobierno que se sentaban en la mesa del despacho del mandatario como si se tratara de un programa televisivo, fueron parte de las rutinas que Barrera utilizaba para dar informaciones dirigidas, acotadas y muchas veces para amedrentar a la población y hasta insultar a los sectores que se resistían a medidas fuera de sustento médico, como cuando se prohibió a los vecinos a ir a la playa en pleno mes de marzo, sin casos de coronavirus y con el distrito cerrado al turismo.
Fue histórico, tanto Villa Gesell como el resto de las ciudades balnearias de la Costa Atlántica no permitían la llegada de turistas y en La Villa quedó eternizado ese cartel que lo decía expresamente, y que fueron colocados en el acceso sur de la ciudad de Avenida 139 y la ruta 11.
Durante el tramo más duro de la pandemia, tampoco pudieron ingresar los propietarios no residentes a la ciudad, salvo excepciones, lo que provocó un fuerte reclamo de la inmensa cantidad de contribuyentes que querían «refugiarse» en sus casas de veraneo y se les fue impedido.
Un Concejo Deliberante cerrado más de la cuenta, cuando otros concejos de otras ciudades trabajaban por zoom o volvieron a sentarse en sus bancas, el HCD geselino estuvo en pausa absoluta y cuando retomó con protocolos la actividad, dejó afuera a la prensa pero permitía el ingreso de intendentes amigos al recinto.

Las decisiones del intendente Gustavo Barrera y su equipo de gabinete comenzaron a ser excesivamente estrictas y sumamente dictatoriales ante el desborde que podía ocasionar que se dispararan los casos de coronavirus en un hospital precario y deficiente como el ARTURO ILLIA.
«NO VIAJEN A MAR DEL PLATA» pidió el 14 de julio 2020 Barrera, quien brindó un mensaje en una transmisión especial, junto a la secretaria de Salud de ese momento, Lorena Romero Vega, Nervioso y en un tono imperativo, el mandatario se refirió a los vecinos que iban a la ciudad vecina y se negaban a hacer la cuarentena al regresar.

Vivir en Fases, los ciudadanos se acostumbraron a moverse con menos o más libertad de acuerdo a lo que desde la Provincia de Buenos Aires comenzó a diagramar la apertura o cierre de actividades de acuerdo al mapa epidemiológico que ubicaba a los municipios en fases numéricas.

Con el paso de los meses y la llegada de la temporada alta, comenzaron las protestas y las marchas de los que sentían que las medidas de los gobiernos, sobre todo el provincial y municipal, atacaban directamente sus fuentes de trabajo.
Primero fueron los profesionales ligados a la educación física y gimnasios y luego, el 15 de enero 2021, se hizo una fuerte manifestación de comerciantes en la puerta de la Municipalidad. Consideraron que la restricción horaria los perjudica y no era adecuada. Piden que se extienda el horario comercial por lo menos hasta las 2:30 de la madrugada.

Fiestas clandestinas algunas desbaratadas otras no. Un trabajo comunitario en los barrios que sostuvieron los mismos vecinos ante la ausencia de respuestas de la secretaría de Acción Social y un sistema de control de monitoreo telefónico deficiente de los enfermos que padecían la enfermedad en sus casas y que causó muertes o atenciones tardías, fueron situaciones normales que estaban a la orden del día.

El año pasado, en el mes de marzo, al cumplirse los 3 años del inicio de la pandemia y la publicación del DNU que fue la principal herramienta del gobierno de Fernández para combatir el Covid 19, se decidió que deje de funcionar el monitor de datos que actualizaba las cifras de nuevos casos y fallecimientos causados por la covid-19.
La decisión del Ministerio de Salud se dio luego de que los contagios llegaran a su piso histórico, en medio de un alto nivel de vacunación y también, de una fuerte reducción en la cantidad de testeos realizados.
El gobierno comunicó el 30 de marzo de 2023: «Se estableció la baja de las bases de datos de la aplicación Cuidar mediante la Disposición N° 2/2023, así como la despublicación de la misma app, en el marco de la Ley N° 25.326 de Protección de Datos Personales que determina la destrucción de aquellos datos que hayan dejado de ser “necesarios o pertinentes a los fines para los cuales hubiesen sido recolectados”.
Sin Cuidar y la eliminación de los datos a los cuales los argentinos estuvieron atados y obligados a comparecer, queda una sociedad que no borrará tan fácilmente los recuerdos y las vivencias que transformaron muchas vidas para siempre.
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