Hoy es el Día del Periodista y el editorial que me sale por los poros y no puedo ni quiero detener, tiene que ver con la censura con la que me encuentro en reiteradas ocasiones al desarrollar mi profesión en Villa Gesell por estos años de mi carrera.
Pero para que todos puedan estar enmarcados del por qué expongo esta problemática, que en verdad es un ataque a la libertad de prensa a veces solapada y a veces descarada, extraeré conceptos básicos del libro El pueblo quiere saber, acceso a la información pública, libertad de expresión y democracia de los autores argentinos Mariano Irigoyen y Sebastián Castelli. Como para hacer pie y que todas y todos puedan comprender la importancia del libre ejercicio del periodismo y qué perdemos cuando eso no ocurre.
Cada 7 de junio en nuestro país se celebra esta fecha en homenaje a la aparición de La Gazeta de Buenos Ayres, el primer periódico patrio fundado por Mariano Moreno en 1810. Un Moreno que nos lleva directo a la famosa frase elegida para titular este libro El pueblo quiere saber y que sembró de una vez y para siempre el despertar del acceso a la información con sabor a las jornadas de mayo de 1810 que culminaron con la formación de la Primera Junta de Gobierno patrio.
«Las actas capitulares reseñan el reclamo de los vecinos de la ciudad para conocer de qué hablaban
en el Cabildo, y cuál sería el destino de esa porción del mundo al oeste del Río de Plata. Exigían a viva voz el acceso a la información. Pero ¿qué es la información? ¿Por qué es un derecho acceder a ella? ¿Para qué?», pregunta la introducción del libro.
Para comenzar a responder, cita una reflexión de Manuel Belgrano que escribió en el Correo de Comercio (2): “La libertad de prensa no es otra cosa que la facultad de escribir y publicar lo que cada ciudadano piensa y puede decir con la lengua. Es tan justa esta facultad como es la de pensar y hablar, y es tan injusto oprimirla como lo sería el tener atados los entendimientos, las lenguas, las manos o los pies de todos los ciudadanos’’.
Además, la Constitución Nacional otorga al derecho a la información un lugar fundamental: Artículo 1o.- La Nación Argentina adopta para su gobierno la forma representativa republicana federal. Al adoptar la “forma representativa” reconoce la participación del pueblo en la conducción del gobierno mediante la elección de sus representantes.
Es así que el libro corre cualquier manto de sospecha o incertidumbre para llenar de luz cómo debe funcionar el Estado y dice: «En ese marco, el manejo y administración del Estado debe ser transparente, con posibilidad de acceder a la información, ejercer la libertad de investigar, preguntar y criticar sin censura. De acuerdo a estos preceptos, el rol del Estado no debe limitarse solamente a no restringir la libertad de expresión».
Nítidamente, sin interferencias de ningún tipo, asegura: «No alcanza con que proteja a quien se expresa públicamente. No es suficiente que quienes administran el Gobierno se abstengan de impedir o condicionar el derecho a comunicar. Resulta necesario que los gobiernos, además de no censurar, garanticen las condiciones para que todas las personas puedan ejercer plenamente el derecho a comunicar. Si esas condiciones no existieran deberían ser creadas, protegidas y fortalecidas. Por ejemplo facilitando la pluralidad de voces, el fomento a la producción de noticias locales y el acceso a la información pública. En definitiva, ser el motor de políticas y medidas para hacer que el derecho a informar, a comunicar, a expresar opiniones y manifestaciones artísticas, tenga plena vigencia y no sea una mera declaración vacía de contenido».
Ya sumergidos en los preceptos básicos de la libertad de prensa, tengo que lamentar decirlo y con todas las letras, que en Villa Gesell y en la Provincia, el Estado es el primer ámbito encargado de oprimir y discriminar, lo que hace que una periodista como yo denuncie, en una fecha como hoy, «el periodismo que no me dejan hacer».
El periodismo que no me dejan hacer lastima, degrada y hackea la profesión. Cuándo? cuando ante una conferencia de prensa, por ejemplo, el gobierno municipal no invita a este medio. O la presidencia del Concejo Deliberante selecciona a dedo a los medios a los que se les permite y se los invita a cubrir el desarrollo de una Comisión, algo que no sucede prácticamente nunca y se guarda el privilegio para los medios obsecuentes por retribuciones económicas o ideología política.
El límite al ejercicio de tan importante profesión que apuñala el derecho a informar y daña a la prensa libre tiene muchos matices y durante la pandemia, aún posteriormente cuando comenzaron las aperturas de actividades y hubo temporada, al periodismo se le cerraba el ingreso al HCD. He aquí algunos de los acontecimientos anti prensa vividos…
16 de octubre de 2021: Ceremonial y Protocolo invitó a periodistas locales a una cena con el Ejecutivo municipal con motivo del día del periodista, que no había podido celebrarse el 7 de junio por las restricciones de la pandemia. En el evento se «bajó línea», se agradeció el acompañamiento periodístico y se llamó a seguir «colaborando». Por la 3 no fue notificado.
10 de mayo de 2022, martes, día de reuniones de comisiones del Concejo Deliberante de Villa Gesell. La Comisión de Obras recibe a representantes de la Cooperativa Eléctrica y a la representante municipal ante el Consejo Administrador de la entidad. Mensajes de último momento provenientes de concejales evidencian que no están presentes todos los medios de comunicación. Por la 3 nunca recibió esta invitación. Presidente de la Comisión de Obras y Presidenta del Concejo Deliberante contestaron al planteo con vacilaciones y desentendiéndose del tema.
22 de septiembre de 2021 la municipalidad realiza una conferencia de prensa para dar a conocer temas relacionados a Turismo. Por la 3 no fue invitado. Respuesta del Director de Prensa municipal, Luciano Dorcazberro: «Como era un espacio cerrado teníamos cupo limitado«.
22 de abril de 2022: Este medio le pide una entrevista a la secretaria de Planeamiento Sabrina Biondani sobre tema Obra Solanas Mar Azul. La funcionaria se compromete a darla unos días después por encontrarse ocupada. Los días 3, 4 y 9 de mayo leyó los mensajes pero nunca más contestó.
Solicitud de entrevista con el Director de Hábitat municipal, Gonzalo Pereyra 10 de agosto 2021, sin respuesta. 11, 15 y 18 de marzo de 2022 se envían mensajes para solicitar nota. 19 de abril y 20 de mayo envío de más mensajes, además de llamadas telefónicas sin contestar. Nunca se logró una respuesta.
Solicitud de partes policiales a la Secretaría de Seguridad municipal que hace envíos de este tipo a medios locales. Sistemáticamente cada un mes o dos, dejan de llegar los envíos. El medio reclama y refuerza la consulta sobre si hay algún inconveniente al respecto y ahí es cuando a veces se activa, llegan los partes y vuelve a pasar otra vez lo mismo. Así siempre, a este medio se lo discrimina ya que en otros las noticias realizadas a partir de la información que llega del área de Seguridad, se publican con normalidad y regular frecuencia.
16 de marzo de 2022. Provincia de Buenos Aires, prensa del funcionario Agustín Simone Ministro de Hábitat y Desarrollo Humano se compromete a recibir y enviar preguntas para una nota. Una vez por semana se recuerda que las respuestas no llegaron. La promesa de envío persiste. 9 de mayo la persona de prensa está de vacaciones y deriva a otra que contesta que se hará cargo de la solicitud en unos días. Hasta el momento no ha habido respuestas.
6 de junio de 2022. HCD. A menos de 24 horas de la sesión ordinaria no recibo mail del orden del día como sucede normalmente.
Fiscal Verónica Zamboni. En el término de 4 años, tres comunicaciones efectivas. El resto, llamadas y mensajes sin contestar, sobre todo en las últimas semanas donde se intenta obtener información caso desaparición de Marcelo Medina y Basilio Mazzeo.
Fiscal General de Dolores Diego Escoda. Requerimiento de consultas por falta de información en cuanto a la investigación de la desaparición de Marcelo Medina. Lectura de mensajes sin respuesta, con posterior bloqueo y llamadas sin atender.
17, 25 y 30 de mayo requerimiento de consultas sobre los rastrillajes de búsqueda de paradero del joven Medina al Comisario Montenegro, jefe comunal de Villa Gesell. Aún sin contestar.
31 de mayo. Después de opinar en comentarios en la página de Facebook de este medio y pedir aclaración de la temática en comentarios de nota publicada sobre brote psicótico y la no atención hospitalaria del joven desaparecido Medina, el psicólogo Damián Martínez Zong, se retracta y considera que es un tema delicado para hablar, lo que deja la voz oficial vacía sobre una situación grave y de la cual se necesita justamente información para poder responder a la demanda de información vecinal.
Abril 2022. Requerimiento de un proyecto presentado por el bloque del Frente de Todos. Conversación con la secretaria del bloque que se niega a entregar dicho documento público.
Podría enumerar fácilmente una decena más de acontecimientos de ataque o cercenamiento a la libertad de prensa en forma recurrente y realizadas por funcionarios del Estado a nivel municipal y provincial, pero lo detallado justifica mi preocupación y el desgaste que se busca generar en el ejercicio periodístico libre e independiente, con el fin de acaparar la difusión y dirigirla, para minimizar cualquier generación de contenidos con informaciones reveladoras y fehacientes.
Para otro 7 de junio queda hablar de la discrecionalidad con la que se maneja el gobierno de Gustavo Barrera en cuanto a la pauta oficial. Periodistas recién llegados y con escasa trayectoria en medios locales han venido prácticamente con «la pauta bajo el brazo» o han logrado el pago de la pauta o puestos por acomodo o color político. Periodistas que cobran por año unos 900.000 pesos anuales mientras que otros, como esta periodista, no perciben ni un centavo aunque lo correspondiere por ley debido al ejercicio comprobable de la profesión. Así se mercantiliza, se digita la información y se arma la agenda del gobierno, que a cambio de dinero, muchos medios la convierten en su propia agenda y la plantean como la realidad existente, cuando la realidad existente muchas veces es totalmente otra.
Para terminar, citaré un párrafo del libro con el que comencé este editorial y que es muy actual en Gesell, dada la controversia en materia ambiental que se suscita permanentemente, sin ánimo de resolverse por parte del Estado.
Y dice: «Conocer el ambiente: el acceso a la información ambiental. La Cumbre de la Tierra, convocada por la Organización de Naciones Unidas en 1972, fue la primera conferencia mundial sobre ambiente. Los
participantes acordaron que “es indispensable una labor de educación en cuestiones ambientales, dirigida tanto a las generaciones jóvenes como a los adultos y que preste la debida atención al sector de población menos privilegiado, para ensanchar las bases de una opinión pública bien informada (…)”. Además, estableció que es “esencial que los medios de comunicación de masas eviten contribuir al deterioro del medio humano y difundan, por el contrario, información de carácter educativo sobre la necesidad de protegerlo y mejorarlo, a fin de que el hombre pueda desarrollarse en todos los aspectos.
(ONU, 1972)”.
En este sentido, reclama que «a casi cincuenta años de aquel hito, “el ambiente” muestra presencias
espasmódicas en la agenda informativa y en la agenda política: “Como, supuestamente, al ciudadano no le interesan los temas ambientales, los gobiernos no los incorporan entre sus prioridades; a las empresas esto les conviene porque les quita presión política y social, y los medios de comunicación terminan cerrando el círculo”.
El texto de Irigoyen y Castelli, remata: «Con frecuencia, las coberturas periodísticas se agotan en lo coyuntural, anecdótico, fragmentario y descontextualizado», nada, muy por el contrario, de lo que debería trascender periodísticamente para concientizar, comunicar y reflexionar para colaborar con el ejercicio del derecho a gozar de un ambiente sano y el derecho al acceso a la información ambiental no aparecen entre las prioridades de la agenda política».
En el Código de ética de la función púbica, Decreto 41/99, detalla el artículo 20 sobre la transparencia: El funcionario público debe ajustar su conducta al derecho que tiene la sociedad de estar informada sobre la actividad de la Administración. El periodista, como actor relevante de la sociedad tiene un reto que es “pasar del dato a la información y de esta al conocimiento”. Esto convierte al periodismo en “actividad de trascendencia socio-política y cultural”, expresa en una publicación el Consultorio Ético de Fundación Gabo.
«Así, además de reflejar lo que ocurre y comunicarlo, el periodismo puede provocar cambios, inducir reacciones, romper inercias, despertar mentes, abrir caminos», menciona el autor mexicano, Omar Raúl Martínez.
«El periodismo es una pasión insaciable que solo puede digerirse y humanizarse por su confrontación descarnada con la realidad… Es tener el privilegio de cambiar algo todos los días», expresó alguna vez Gabriel García Márquez.
Acaso los funcionarios públicos no tienen también la posibilidad de cambiar algo todos los días? Al menos siempre pregonan que la política es una herramienta de cambio. El bien común es el fin de la función pública, quien la ejerce «tiene el deber primario de lealtad con su país a través de las instituciones democráticas de gobierno, con prioridad a sus vinculaciones con personas, partidos políticos o instituciones de cualquier naturaleza».
Por eso, considero un veto al ejercicio de mi profesión el accionar antes mencionado por parte de quienes deben ser los principales ejemplos de las bases democráticas en nuestro país, provincia y distrito.
Considero esta publicación como un llamamiento a la reflexión y a la valorización del periodismo, dejando atrás la ostentación de poder desmedido y apropiación de la información pública a cargo de la clase política.
Jorgelina Mena
Periodista
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