La comodidad de un bar adentro de la escuela

El Colegio General José de San Martín cuenta con un espacio interno y otro externo para que el alumnado pueda disfrutar cómodamente en mesas con sillas, al comer y charlar en los recreos. En donde están el kiosco y la cocina y en el patio a cielo abierto, a la hora del descanso los cursos del nivel primario y secundario, cada uno en su momento y comparten momentos recreativos y con buena onda.

Contar con un espacio cómodo para comer algo, sentarse a conversar en los recreos o repasar contenidos fuera del aula y en grupo es un aspecto muy positivo que les da a las y los estudiantes la posibilidad de entretenerse y disfrutar como en un bar, cómodamente sentados.

Además de las mesas, la infraestructura del buffet cuenta con parrilla, tres bachas, cocina industrial y frío. «Es un buffet importante», le detalló a este medio el fundador del colegio Jorge Rizutti.

El kiosco

Manejado por ex alumnas del colegio Leila, Luciana y Rocío, es parte del momento de juego y descanso estudiantil. Atentas a los gustos de todas las edades, las chicas cuentan que las tortas fritas, los sandwichs de jamón y queso son los productos más vendidos, seguidos por golosinas como las gomitas ácidas, alfajores y barras de chocolates Kinder.

Con las alumnas y alumnos más grandes se dan charlas más distendidas y cuando arriban al recreo los grupos más pequeños, el mostrador se llena de manitos con bollitos de billetes para muchas veces comprar «lo que me alcanza».

Los primeros cursos de primaria tienen sus primeras experiencias de compras y cálculos de vueltos, lo que es aprovechado por las vendedoras para asistirlos en esas cuentas para que se familiaricen con el uso del dinero.

Dibujos, carteles y distintas ilustraciones pegadas en la pared dan cuenta de la linda relación que une a las vendedoras y sus clientes, en un ámbito colmado por la alegría y la energía sana de chicas y chicos en sus momentos de recreación.

«Podes llegar a la escuela preocupada o con desánimo por tus cosas, pero cuando aparecen ellos todo cambia, te suben la energía», contó Leila, sobre la colorida rutina del trabajo que las ocupa.