La frase, en conversación en la noche de ayer con Por la 3, la dijo la oficial de policía Sabrina Pezzali quien el 12 de agosto recibió por parte del hospital local, el resultado del hisopado para Covid-19 positivo y que fue escrachada públicamente por varios vecinos por no haberse quedado aislada a partir de la toma de la muestra y por haberse reunido con algunas personas a pesar de la situación. Ahora, y antes de haber recibido por parte de la jefatura el pedido de que no haga más declaraciones a los medios, la integrante de la Fuerza se mostró abatida y «condenada por la sociedad». Este caso deja en evidencia que debe enmarcarse el protocolo Coronavirus con acciones de concientización y contención acompañando el hisopado, en las personas que evidencien que lo necesitan, , para evitar contagios innecesarios y cuidado de todos los protagonistas
Ayer por la tarde comenzó a diseminarse por la redes sociales la imagen de Sabrina Pezzali, oficial de policia que vive en Villa Gesell y trabaja en Valeria del Mar, el relato de algunas personas que la conocen y han estado con ella en horas claves como son las que pasan desde la realización de la muestra para hisopado de Covid-19 hasta la entrega del resultado.
Cuando el resultado del hisopado, que fue Detectable, comenzaron las publicaciones y escraches públicos por considerar que la oficial de policía había actuado de manera irresponsable y había seguido haciendo su vida normalmente, cuando debiera haber guardado aislamiento ante la duda de si tenía o no Coronavirus.
Finalmente Sabrina habló, primero rodó por whatsapp un audio donde se la escuchaba dando explicaciones de cómo había sido toda la situación y aceptando que no había guardado el aislamiento necesario y que había estado con amigas porque como ella misma le expresó a este medio, está mal sentimentalmente y necesitaba fuerza y compañía. Luego expuso su relato en un medio de comunicación digital, donde aceptó los hechos que se le atribuyen a su conducta inadecuada en este marco de paciente Covid, donde también resaltó su postura descreída de la infección que padece a pesar del resultado.
Luego de esa exposición, Sabrina siguió recibiendo agresiones verbales en las redes y muchos ataques que sumaron más angustia de la que ya tenía. Por eso, en conversaciones con Por la 3, solo atinó a decir: «No puedo seguir hablando. Ya está, fui condenada x la sociedad y x el sistema de justicia…
Perdí toda mis esperanzas. Mi familia. Te juro que trato de buscar fuerzas para no hacer una cagada». Y adelantó que sus jefes le pidieron que no se expresara más públicamente por tratarse de ser un funcionario público.
Esta situación que se sale del molde del protocolo COVID-19 y que no es la primera vez que sucede en este nuevo sistema sanitario y sus protocolos, evidencia una cara de la pandemia que, lamentablemente existe y que tiene que ver con el ser humano y sus debilidades. Las problemáticas sociales y conductas y estados de ánimo y emocionales que el Coronavirus no frena ni puede tapar.
La condena social es inevitable, como lo es la reacción de quien es objeto de ella. Debe ser un desafío personal de cada persona, pero también algo que el sistema de salud en pandemia debe encarar conjuntamente con los hisopados y los monitoreos, porque si bien la mayoría de las personas se enmarca en el casillero de conducta Covid-19, hay otros que no y ante ese riesgo hay que encarar alternativas viables para que no se generen contagios irresponsables pero también, marcos de contención a las personas que lo necesiten y les toque ser pacientes Covid-19.
Periodismo en Movimiento Portal de Noticias de la Argentina: Policiales, Sociedad, Política y más.