En plena cuarentena, la madre y el padre de Fernando Báez Sosa, siguen esperando justicia y le dicen «no a la domiciliaria»

EN PLENA CUARENTENA, LA MADRE Y EL PADRE DE FERNANDO BÁEZ SOSA, SIGUEN ESPERANDO JUSTICIA Y LE DICEN «NO A LA DOMICILIARIA»

Aislados en su departamento de Caballito, Graciela y Silvino le expresaron a Por la 3 mediante este video, cuál es su mayor preocupación. «Nos cuesta todo mucho más con la cuarentena, los días se ponen muy difíciles», confesó el hombre, que junto a su esposa esperan la resolución de la Cámara de Apelaciones y Garantías de Dolores, que se expedirá en los próximos días.

Esta noche, en contacto con Graciela Sosa y Silvino Báez, pudieron expresarnos lo difícil que están siendo los días para ellos en la cuarentena que, como todos los ciudadanos, cumplen en su departamento de Caballito.

«A veces podemos responder y a veces no, hay dias que nos cuesta todo más con la cuarentena, se hacen muy difíciles y tratamos de sobrellevar la cuarentena lo mejor posible», le expresó a este medio el papá del joven asesinado en nuestra ciudad el 18 de enero.

A la espera de la resolución de la Cámara de Apelaciones y Garantías de Dolores, que finalmente resolvió mantener su composición original y los tres magistrados que la componen deberán resolver en los próximos días el recurso de apelación presentado por el abogado de los imputados, Hugo Tomei contra el fallo del juez de Garantías David Mancinelli, quien en febrero último no hizo lugar a su pedido de anular las indagatorias de todos ellos, apartar a la fiscal de la causa, Verónica Zamboni, y hacer cesar las prisiones preventivas, Graciela y Silvino no cesan de pedir el acompañamiento de la sociedad.

Firmes como desde el primer momento, piden justicia por Fernando y le dicen no a las prisiones domiciliarias de los rugbiers. «Hay días que estamos mal y ni agarramos el teléfono», le contó a este medio Baéz.

En el video se puede traslucir el dolor y la soledad que atraviesan por el aislamiento social, dentro de su departamento, con la ausencia cada vez más angustiante, de su único hijo.