Concebido originalmente como «Torre Belvedere», el edificio Demetrio Eliades tiene 273 departamentos distribuidos en los 39 pisos con los que cuenta la desafiante estructura de 60 toneladas y 125 metros de alto que se transformó en un ícono de la ciudad.
Si había algo que Demetrio Eliades sabía hacer era comerciar. Llegó desde Creta a Mar del Plata a principios de la década del 40 y para sobrevivir vendió corbatas, tuvo un bar y montó un restaurante, hasta que, en 1947, se asoció con Luis Sbaraglini y Benjamín Sisterna, dos emprendedores con quienes creó la fórmula del alfajor tradicional de Mar del Plata. En realidad, la función de Eliades era comercializar ese producto que en menos de un año se posicionó como el alfajor representativo de la ciudad.
Para capitalizar los ingresos que generaba su fábrica de alfajores que producía a un ritmo impensado, el comerciante creó Delco, una empresa que se dedicaría a construir edificios de gran altura, atendiendo a las demandas poblacionales de una Mar del Plata que había sufrido una primera modificación arquitectónica con la construcción de hoteles sindicales, para convertir la costa marplatense en una especie de New York con altos edificios con vista al mar.
Para llevar a cabo el proyecto, la empresa primero construyó, para asombro de quienes llegaban a Mar del Plata, el edificio Eden, de 88 metros de alto, luego el Palacio Cosmos (de 117 metros) y, en la terraza colocó un gran cartel publicitario de una reconocida gaseosa. El tercer edificio sería el más ambicioso ya que buscaba “alcanzar el cielo».
Así, en 1964, el arquitecto Antonio Dompé le acercó a Eliades los planos de un verdadero coloso de la arquitectura: El palacio Belvedere, una torre de 125 metros con 39 pisos con siete departamentos cada uno, dos subsuelos, jardín, cocheras independientes y una terraza capaz de soportar el cartel publicitario, hasta entonces el más grande de la ciudad.
Las obras comenzaron en el mes de agosto de 1966 en un terreno de 1458 m2 a una velocidad increíble para la época: cada diez días finalizaba la construcción de una de las plantas. Esto fue posible gracias al uso del sistema de construcción de vanguardia francés “outinord” (se implementa un encofrado metálico para arrojar el hormigón) que le dio forma a los cimientos del edificio: se estima que la base de cada piso se construyó en poco más de una semana de trabajo.
Así, para el 4 de diciembre de 1969, fecha en la que los primeros propietarios pudieron acceder a los departamentos, el Palacio Belvedere había cambiado de nombre en honor a Eliades, que falleció durante la construcción y no alcanzó a ver terminado el edificio más alto de la ciudad y el segundo más alto del país.
De construcción emblema a ser parte de la moneda nacional
La obra del “Havanna” se configura también como un símbolo para el país: no sólo por cada uno de los turistas que visita Mar del Plata sino porque se ubica como una de las 50 construcciones de mayor envergadura de las que hay registro a lo largo y ancho del territorio argentino.
Se trataba del Peso Ley 18.188 que se puso en vigencia desde 1970 y tuvo curso legal hasta 1985, cuando bajo el gobierno de Raúl Alfonsín se dio curso al Austral, que circuló hasta 1991.
FUENTE : 0223
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