Nuevamente volvemos a hablar de los pumas, los felinos que comenzaron a mostrarse en zonas pobladas del distrito y la región y que atemorizan a una parte de la población y cuentan con el entendimiento de su andar, de otra parte de los habitantes. Pero más allá de las posturas y los hechos consumados o supuestos, que surgen otra vez y tienen otra vez como protagonistas a estos maravillosos y hermosos animales salvajes, hay algo que vuelve a quedar en evidencia y es la falta de atención y concientización por parte del Estado, para que la inesperada presencia de los pumas pueda convertirse en un suceso de divulgación científica y por que no, un desarrollo a trabajar junto con la Provincia, en turismo basado en fauna silvestre. Suena mucho, no? Sin embargo, más que un problema y un motivo de discusión entre unos y otros, el municipio debiera tomarse en serio la situación y dar un salto más allá del desinterés y desconocimiento con el que se manejó la aparición de los pumas en el mes de julio y la que intermitentemente sucede y seguramente sucederá de acá en más. Si, ya se… es mucho pedir, pero apuntar alto es parte del desarrollo y la educación ambiental que el partido necesita, y los pumas como especie protegida, merecen.
Jorgelina Mena
Foto: Andoni Canelas (National Geographics)
Lo que dejó la aparición de los pumas en el centro y el sur geselino a comienzos de las vacaciones de invierno de este año aún hoy tiene un sabor amargo, un sabor a poco y peor aún, la certeza actual, que después del circo mediático impulsado sobre todo por los grandes medios de comunicación televisivos a nivel nacional, el municipio y la provincia estuvieron a destiempo y muy lejos de una resolución seria y coherente ante lo acontecido, además de no planificar acciones por delante para prepararse en estos casos.
Con los avisos de las últimas horas, en donde vecinos de Mar Azul aseguran que sus animales fueron atacados por un puma, volvemos a encontrarnos con la nada misma. Un municipio ausente, desinterés de quienes tienen la responsabilidad de trabajar en este tipo de situaciones, personas que se arrogan roles que no tienen pero ocupan el vacío que otros dejan y como siempre, el enfrentamiento de la comunidad entre quienes ven a los pumas solo como una amenaza y quienes lo consideran un animal que no molesta y debe ser respetado, aparezca donde aparezca.
Poca información, unos folletos publicados en internet tardíamente después de las apariciones céntricas del felino, data contradictoria y manejada muy desprolijamente, pero sobre todo el vacío del Estado, hacen que ni la población sea contenida ni el puma protegido.
Buscando información un poco más atractiva sobre el bello felino me topé con la historia de un fotógrafo de naturaleza de National Geographic, Andoni Canelas, español especializado en naturaleza y medio ambiente. Su relato sobre lo que significó el conocimiento cercano del animal junto a su hijo durante un viaje es fascinante, pero además expresa de forma muy atractiva y motivadora la oportunidad que se generó en la Patagonia, junto al Parque Nacional Torres del Paine en Chile en la Estancia Laguna Amarga en los límites del Parque Nacional, como área de conservación de los pumas, cuando antes se los corría.
Turismo basado en la fauna salvaje (texto de Andoni Canelas)
Junto al Parque Nacional tenemos la posibilidad de visitar la Estancia Laguna Amarga en los límites del Parque Nacional. Es curioso e interesante comprobar como una estancia típica de la Patagonia, donde antes la principal actividad era la cría de ovejas, se ha reinventado por completo. En los últimos años está realizando un desarrollo turístico centrado en la observación de fauna salvaje y especialmente en los felinos que estamos buscando nosotros. Sin movernos del lugar somos capaces de observar a una madre puma con sus cachorros en la playa de un lago cercano. Una estampa idílica y salvaje.
El fotógrafo de National Geographic, relata además las características y la historia de los pumas en América, que algunos ya conocemos y otros, van comenzando a conocer a través de su cercanía a nuestro lugar de residencia, que se está poniendo cada vez más evidente, aunque aún no haya una explicación concreta y certera del por qué se pusieron tan visibles y que mucho se dice que tiene que ver con acciones humanas que intervienen en su hábitat más natural.
El puma es un felino muy fuerte, tiene unas patas robustas especialmente dotadas para la escalada, el salto y las carreras cortas. Se puede decir que un experto saltando. Sus saltos pueden alcanzar una altura de 4 metros y cubrir una distancia de hasta 10 metros de largo. En carrera, alcanza velocidades de entre 65 y 80 kilómetros por hora.
Casi todos los pueblos americanos han tenido al puma presente en su cultura y sus tradiciones. Para los incas de América del Sur, los pumas eran signo de buen augurio. De hecho se dice que la ciudad inca de Cuzco está construida con la forma de un puma acostado, aunque no existe un consenso histórico al respecto. El nombre del lago Titicaca, situado en los Andes, viene de titi, que en lengua aimara quiere decir «puma». Otro ejemplo de su importancia histórica es el caso de los zuni, antiguos pobladores de México y Estados Unidos, quienes consideraban a los pumas como guías que señalaban el norte y la caza, o como protectores.
Volviendo al puma y el recurso turístico que puede generar, el fotógrafo, expresa: «Los pumas, en la actualidad, continúan siendo objeto de fascinación y, al igual que en otros hábitats, han pasado de ser un problema a convertirse en un recurso turístico que permite el crecimiento de las poblaciones que conviven con ellos. Ojalá cunda el ejemplo y cada vez más gente sea consciente de la riqueza que supone la biodiversidad y, de manera singular, los grandes felinos del planeta».
Sin medios para la protección ambiental
Cuando me mudé en forma permanente a Mar Azul en 2016, una vecina organizó una reunión en su casa donde estaba invitado el intendente Gustavo Barrera. Se discutía lo que hoy seguimos discutiendo en cuanto a la necesaria protección de la Reserva Natural Municipal y le consulté por qué desde la municipalidad no se podía llevar adelante un manejo proactivo de la Reserva. Sin dudar, me contestó: No puedo contratar un médico y querés que cuide una Reserva? Hoy, 7 años después y comprobando que todavía es dificultoso tomar un médico y cuidar la Reserva me pregunto si no es hora de elegir representantes que puedan tener otras capacidades o que puedan superarlas a través del tiempo.
Una oportunidad? Un desafío? Un posible proyecto en sintonía con la necesidad de protección y cuidado de la que hoy carece la Reserva Natural Faro Querandí? Una Villa Gesell que puede darse otras oportunidades, seguro. Otras oportunidades que no solo tienen que ver con mega desarrollos inmobiliarios, que parecen ser las únicas opciones en las que el municipio ve como crecimiento.
Antes, claramente, hay que empezar por profesionalizar y dotar las áreas relacionadas al Medio Ambiente y las áreas que intervienen en la interrelación naturaleza y ser humano. Estamos muy verdes, todos lo sabemos, pero apuntar a horizontes realmente sustentables y estar a la altura del territorio y su biodiversidad, es algo que debería motivar a más de uno. Es trascender y a eso vinimos a este maravilloso mundo.
Aprender, conocer, saber e investigar para exigir e impulsar cambios desde la ciudadanía hacia arriba sigue siendo la mejor opción para que los funcionarios se pongan a la altura de las circunstancias y de las responsabilidades que eligen tener cuando ocupan cargos públicos. No dejemos que nos tiren para abajo por sus propias incapacidades, la burocracia a la que se acomodan y la desidia con la que muchas veces se manejan. Levantar la cabeza depende solo de nosotros y dejar huellas, también.
Fuente: https://www.nationalgeographic.com.es/felinos/viaje/puma_15664
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