El fiscal Walter Mércuri, quien investiga la muerte del joven geselino que se fue de su casa en la madrugada del 8 de mayo y permaneció desaparecido hasta que el pasado 5 de agosto la justicia lo dio por muerto al dar positivo el ADN de los restos óseos encontrados en el mar en el Partido de la Costa, contestó el pedido de recusación de la familia de Medina y consideró infundada la solicitud. Los abogados aseguran tener pruebas para proseguir con el planteo y resaltan algo, que de ser comprobado, sería otro motivo más para sumar al requerimiento. Ahora, es el juez quien debe resolver cómo sigue el procedimiento.
Un capítulo más que sobrevuela el caso en el que la justicia debe investigar qué pasó con Marcelo Medina, después de los escabrosos hallazgos de sus restos óseos en el mar, en partes y en diferentes ocasiones a la altura de Nueva Atlantis y Punta Médanos el 26 y el 28 de mayo pasado, tiene que ver con la contestación negativa del fiscal Walter Mercuri ante el pedido de la familia Medina por medio de sus abogados, de que se aparte de la investigación.
El funcionario judicial respondió que el pedido es «infundado, improcedente y basado en la opinión personal de los padres de la víctima».
Además, el fiscal a cargo de la UFID 8 de General Madariaga, en su descargo mencionó que lo planteado por la defensa son «aseveraciones que no merecen el menor análisis» de su parte, ya que «las constancias del SIMP son públicas» y el juez puede sacar sus propias conclusiones con solo ver las constancias agregadas.
Sobre los puntos marcados por los padres de Medina, el fiscal considera que es «disparatada la aseveración temeraria que formulan» y que «todo está subido correctamente» al sistema.
En diálogo con Por la 3, el Dr. Fernando Soto, uno de los letrados de la familia Medina, respondió sobre la contestación del fiscal: «Contestó la recusación y eludió referirse a cuestiones fundamentales y que ha manifestado nada más ni nada menos que a la mamá de Marcelo, sobre que existen otras partes de cuerpo que atribuye a Marcelo como sería una cadera y un fémur o dos, pero uno seguro y aparentemente una parte de un torso con costillas. Es más, le dijo solo falta la cabeza de su hijo».
En alusión a lo expresado por Mercuri, el abogado analiza la respuesta del funcionario judicial: «Dice que la familia en vez de colaborar estaría obstruyendo la investigación al recusar al fiscal y que nunca los acusó de ningún delito. Esto no es así, no se está obstruyendo nada, justamente lo recusamos por el ocultamiento de prueba y de introducir la prueba luego de producido el allanamiento y lo tenemos probado, aunque el dice que nunca se alteró y lo tenemos probado. Será materia de prueba».
En cuanto al trato con la madre y el padre de Marcelo, el letrado remarcó: «En la actuación que hizo no fue respetuoso con la víctima y además sí la está acusando porque los testigos declaran por lo que saben, por lo que vieron, por lo que conocen por sus sentidos. Y a ellos les sacaron sus celulares, fueron con perros entrenados para buscar huesos humanos».
«Claramente, hizo una investigación como una imputación, no los imputa porque no tiene pruebas. Los tiene como víctimas y los trata como acusados. Esto es una irregularidad grave además del ocultamiento de pruebas y adulteración de pruebas y nada respondió de estas pruebas».
Un dato relevante expuesto por Soto es que «sobre los huesos que se va a peritar, me dicen los peritos que se va a realizar sobre el fémur porque tiene más médula ósea y si es el fémur no está identificado con ADN que pertenezca al mismo cuerpo que identificaron como de Marcelo Medina, esto es otra causal de recusación que tendremos que agregar, si esto es así».
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