El comerciante del restaurante El Muelle actuó violentamente con las inspectoras

Se trata de Andrea Vegha, vecino geselino que fue advertido anoche alrededor de las 23:30 horas por las trabajadoras municipales, que tienen como tarea realizar inspecciones en los comercios, que no podía tocar una banda que se preparaba para actuar en el local frente al mar y Paseo 129. Pese al aviso y la espera por más de una hora durante la cual debieron permanecer las empleadas del municipio para que desarmen el show, más tarde se hizo igual. La situación fue advertida siendo más de las 2 de la madrugada cuando el lugar seguía abierto y con mucha gente presente, por lo que debieron concurrir de nuevo. En la nueva visita de las inspectoras, el administrador del local gastronómico se negó a cerrar, les gritó, agredíó a una de ellas lastimándole la mano y hasta se enfrentó con la policía, que debió recurrir dado el violento accionar del hombre de 28 años, que finalmente terminó aprehendido. De acuerdo a varios testimonios recabados por este medio, el demorado es señalado por tratos violentos con las mujeres en general y también incumple con el pago del alquiler entre otras irregularidades administrativas.

La medida que obliga la restricción horaria en los comercios a partir de las 2 de mañana ha causado durante la noche del último viernes varios sucesos complicados en algunos comercios gastronómicos de la ciudad. Uno de ellos es el restaurante El Muelle ubicado en playa y Paseo 129, en el que el administrador del local, Andres Vegha, no sólo se resistió a cerrar en el horario que la norma lo impone, sino que permitió la actuación de una banda aún cuando había sido advertido por las inspectoras municipales alrededor de las 23 horas que no se podía llevar adelante el espectáculo, que sólo se permitán solistas y con las medidas de distanciamiento correspondientes.

Durante una hora y media las trabajadoras del municipio tuvieron que esperar para que se desarmara la banda y fueron claras con qué se podía hacer y que no, la importancia de la distancia social entre las mesas y el músico en cuestión con respecto a los comensales y se fueron.

Debieron volver al local gastronómico pasados unos 15 minutos después de las 2 de la mañana porque seguía abierto, con muchas personas en su interior, entre unas 90 y100. Cuando le dijeron que debía cerrar, Vegha se puso a gritar y a esgrimir acusaciones del tipo «Quiénes son ustedes para hacerme cerrar a las 2», que el era el dueño del local y que podía ejercer el derecho de permanencia con ellas y variadas agresiones verbales a las que se sumaron algunas personas más de la banda y que estaban en el lugar.

A una de las inspectoras le negó el libro de actas, por lo cual la situación se tensó más y tuvieron que asegurarle que si persistía en esa postura debían clausurar el restaurante. Finalmente y aunque entregó el libro de actas del local, empujó a una de las mujeres y le causó rasguños en la mano que le ocasionaron sangrado. Ante el descontrol de la situación las inspectoras tuvieron que llamar al área de Seguridad municipal para pedir presencia policial.

Si bien la policía se hizo presente, el comerciante continuó con la queja y los gritos hasta llegar a increpar a un oficial, lo que terminó inevitablemente en la clausura del local y la aprehensión del comerciante que aludía de forma muy violenta que no lo dejaban trabajar, desconociendo y desestimando la medida provincial, por la cual se rige el municipio para hacer las inspecciones, infracciones y clausuras correspondientes.

Testigos mencionaron a este medio que aún siendo casi las 3 de la madrugada y en el medio de la discusión con las inspectoras y la policía, en el lugar se seguían sirviendo bebidas en las mesas.

Tres mujeres intentando que el comerciante cumpla el decreto, que se negaba a entregar el libro de actas del comercio, advirtiendole sobre la inminente infracción y siendo atacadas verbal y físicamente por un hombre que se negaba a cumplir la normativa, resalta la conducta violenta de este comerciante que tiene un historial violento con muchas mujeres y una de ellas, quien es la titular del negocio y fue su pareja, fue víctima de violencia de género en reiteradas oportunidades. Otra denuncia pesan sobre el, también realizadas por mujeres. Fueron varias las mujeres que que dialogaron con este medio y dieron cuenta de la personalidad conflictiva y violenta de Vegha, que quedó en evidencia ante la inspección municipal. Son varios los testimonios que han sido informados a este medio, además de una acusación que lo señala como incumplidor del pago del alquiler del local, no tener la habilitación correspondiente, ni el REBA, entre otras cuestiones administrativas.

El propietario del local, un comerciante de Mar Azul, detalló que él joven es un usurpador, que se quedó en el local cuando su ex novia se fue del distrito después de muchos ataques sufrido a causa de Vegha. La joven es la titular del alquiler y no el, que además de no pagar el alquiler, acumuló deuda de impuestos municipales.

El parte oficial de lo sucedido, que el hombre desmintió mediáticamente, detalla que el el residente geselino de 28 años agredió físicamente a la inspectora municipal Gloria Gorostiaga, a quien provoco raspadura en mano diestra, (lesiones leves) por lo que fue esposado para luego ser demorado.

«Le revoleó la carpeta a una de ellas y hasta enfrentó a la policía», le comentó a este medio alguien que estaba en el local presente durante el complicado episodio. Fue la policía la que finalmente tomó la decisión de clausurar el local. Este suceso deja entrever también la vulnerabilidad en la que realizan su tareas las inspectoras en la nocturnidad, labor que en la mayoría de las ocasiones hacen trasladándose a pie porque desde el municipio no le brindan el recurso correspondiente y sólo cuentan con apoyo policial cuando la situación, como la de anoche, se desmadra.