Los escraches que en las redes acusaban a este hombre por violencia de género datan de hace varios meses, sin embargo Gastón Fernández desembarcó en Mar Azul para vender sandwichs veganos en la playa durante el verano, hasta que hoy y después de varios disturbios y ataques a residentes y sus propiedades, fue invitado a retirarse pacíficamente. Su destino sería Pinamar. Residentes de las localidades del sur también contaron episodios violentos protagonizados por el visitante. Hay denuncias realizadas en la comisaría de Mar de las Pampas. Esta noche se fue rumbo a Pinamar.
Los últimos acontecimientos que acabaron con la paciencia de algunos vecinos de Mar Azul ocurrieron durante las últimas horas. Cuando una vecina sufrió en su chiringuito la pintada de la parte del pizarrón por parte de este hombre llamado Gastón Fernández domiciliado en 45 entre Monte Hermoso y San Clemente. Ella le había hecho saber en su momento, cuando publicaron un escrache sobre la denuncia realizada por una mujer que trabajó con él y tenía una relación sentimental en donde lo acusaba de violación, malos tratos y amenazas, que no era bienvenido y que no volviera a comprarle. El límite no le gustpó a Fernandez y comenzaron los problemas.
Además de la pintada en el pizarrón del chiringuito de la vecina, otras personas pasaron por situaciones desagradables por parte de este vendedor ambulante, como gritos en sus propiedades durante la madrugada y el acto de sacar la basura de un contenedor para desparramarla por todos lados.
Durante el verano una vendedora de tortas también había tenido un encontronazo con este hombre, que alquilaba en una vivienda en Mar Azul.
Una denuncia y un testimonio adicional fueron las realizadas por dos mujeres en la Comisaría de Mar de las Pampas entre ayer y hoy. El acusado ya no está en el pueblo, ya que por la unión de los vecinos más afectados se logró hacerle saber que la situación no daba para más y que tenía que irse. Un remis lo llevó a Pinamar con todas sus pertenencias.
Esta misma noche, Lxs Bartolinas realizaron una publicación al respecto de lo sucedido, la anticipación de la advertencia que realizaron en su momento y además piden explicaciones a la Municipalidad sobre el permiso de venta en playa otorgado a este vendedor.
Esta historia, como las hay todos los veranos, deja visible en muchos casos la problemática de la venta ambulante foranea poco controlada que genera hechos relacionados a la inseguridad, la violencia y la residencia de personas que se quedan durante la temporada baja sin trabajo.
«Los rumores, la información que circula de boca en boca, las capturas de instagram, las fotos que se comparten en grupos de whatsapp…. muchas veces denigrados como fuentes de información no fidedignas… lo que vemos es que al final terminan siendo una ‘treta de los débiles’, un ‘nos cuidamos entre nosotras porque nadie más nos cuida’; en definitiva, una ESTRATEGIA DE AUTODEFENSA.Esa fue la estrategia que utilizaron las mujeres de Mar Azul, Mar de las Pampas y Gesell para alertarse entre sí sobre este sujeto, Gastón Fernández, un falso copado con todas las letras. Muchas ya estaban al tanto de sus antecedentes de violencia, y lo comunicaban a otras por lo bajo. Muchas dejaron de comprarle budines. Más de una vez alguien le dijo: «sabemos todo y no sos bienvenido acá», detalló el comunicado de Lxs Bartolinas.
El texto denunciante del grupo advierte:»Respondiendo a un perfil de psicopatía y perversión muy claros, esta persona, lejos de acatar la distancia que se le exigía, planificó su venganza. Sutil y amenazante: no es tanto la pintada en sí el acto violento, sino la premeditación y la alevosía con que realizó su cometido, con el mensaje claro de «yo me manejo como quiero en tu territorio» «sé todo lo que hacés, conozco tus movimientos, entro y salgo de tu casa cuando quiero»… En definitiva, el mensaje era una amenaza: «cuidado conmigo». Sumado a esto, la acción tiene una carga enorme de violencia simbólica: marcar la casa de quien lo confronta, señalar con verde a sus ‘enemigas’. Marcar casas con pintadas, visibilizar al otro con un símbolo condenatorio… toda una triste tradición en nuestra historia. Es lo que los nazis hacían con los judíos. Y después las feminazis somos nosotras.Exigimos a la Municipalidad de Villa Gesell que se le retire el permiso de venta ambulante a Gastón Fernández, y que no vuelva nunca más. Basta de violentos y abusadores haciendo la temporada en Gesell con total impunidad».
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