En el momento más complicado de la situación epidemiológica en la región y en nuestra ciudad, la información oficial sobre la que pregona hasta el cansancio el intendente municipal, se escasea y se recorta. En la jornada de ayer, las dos placas informativas que dan cuenta de la situación COVID-19 en Gesell y se publicaron tanto a la mañana como a la noche arrojaban los mismos datos. Gustavo Barrera salío en los últimos dos días en transmisiones para mostrar la obra del Centro de Salud Sur y adelantar medidas para la playa para el verano, pero de Salud y contagios, no habla. Los rumores son muchos y dan cuenta de personal médico y abuelos contagiados y áreas municipales cerradas por eso. A esta altura, es un misterio cuántas personas aisladas hay y cuántos positivos y en que situaciones tiene el partido. Parece que cuando los casos de Covid-19 son «del palo» hay que dejar la cosa ahí.
La situación del Coronavirus en Villa Gesell, como en otros partidos de la región, sufre su peor momento. Si bien, por el momento, la ciudad mantiene la Fase 5 y es la que menos casos positivos posee en comparación con las ciudades vecinas, la situación amerita que la información sobre la situación epidemiológica sea exhaustiva y detallada, ya que un detalle de la realidad lleva tranquilidad a muchas personas que hoy no la tienen porque no entienden donde se está parado en este sentido y también para que quienes viven este momento de una manera más relajada, puedan tomar conciencia que a pesar de la cantidad de meses de cuidado que se está llevando a nivel comunidad, es ahora donde hay que reforzar las medidas de prevención para que «la cosa no se dispare».
Sin embargo, las comunicaciones oficiales tanto del intendente Gustavo Barrera como las funcionarias del hospital son cada vez menos. Hace varias semanas que la Dra. Lorena Romero Vega quien además de participar de los VIVOS con el intendente salía en el canal local todas las noches para dar detalle de casos y tipo de pacientes y ya no lo hace. La Dra. Claudia Padilla que ocupó esos minutos en el noticiero para continuar dando esa información ya lleva varios días sin poner ni la cara ni la voz. Ni que hablar del intendente que las dos últimas apariciones públicas que tuvo en los dos últimos días se debieron a dos cuestiones que nada tienen que ver con la situación de Covid-19 en la ciudad. Las medidas de cuidado en la playa para el verano y mostrar el avance de la obra del centro de salud Sur, fueron sus prioridades, pero de Coronavirus, nada.
En este contexto surgen historias que se hacen públicas y los pacientes con Covid-19, en algunos casos, salieron a hablar y a contar determinadas situaciones. Entonces es donde la información oficial queda escondida y gana la información ciudadana, esa que sale de la voz de los vecinos y que no se puede callar.
Rumores hay muchos y de buena fuente y comprobables, dan cuenta de personal médico infectado, abuelos en riesgo que han tenido contacto con alguien positivo en espacios municipales y más.
Lejos quedaron las sistemáticas transmisiones del intendente donde hasta saludaba por los cumpleaños y hacía ceremonias en fechas históricas. De la verborragia se pasó al mutismo, o peor aún… a un silencio deliberado.
Las placas con los datos, las placas más estrechas de todas las que se pueden ver en municipios vecinos con un recorte de la información que pone en duda o por lo menos siembra muchos interrogantes, no son acompañadas de ninguna voz humana que aclare, detalle, explique y le ponga luz a números fríos que, además, se actualizan con una pereza sospechosa al borde de la manipulación.
Parece que cuando los casos de Covid-19 son «del palo» hay que dejar la cosa ahí. Como se está dejando «ahí» el reclamo vecinal que pide por una mejor atención en el hospital y denuncia sospechas sobre muertes que se podrían haber evitado.
La información y la verdad son sanas, saber ayuda a cuidarse y a cuidar a los otros. La verdad es necesaria en momentos como este, sea cual sea, un pueblo que en general se ha comportado a la altura de las circunstancias y ha acompañado en los protocolos y las medidas implementadas para frenar al virus, no merece ocultamiento y manipulación a la hora de dar a conocer qué pasa con el «bicho» en la ciudad.
Ese silencio oficial ante el grito de la gente, que tuvo su movilización más relevante el último viernes en el Concejo Deliberante, sigue persistiendo y desconociendo el descontento de la sociedad. Y peor que eso, sigue haciendo oídos sordos, atándose las manos y mirando para otro lado negándose a encontrar una solución y a poner manos a la obra (no la de los ladrillos) a ejecutar medidas y construir cambios en materia de salud.
Un mandatario negador y que no reconoce el reclamo de la gente que lo votó, funcionarias de Salud que no están a la altura de las circunstancias y concejales oficialistas que no respetan a los vecinos es un combo explosivo, que ante el cansancio y el hastío que genera a esta altura la pandemia, puede explotar en cualquier momento.
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