«Si no sos alguien, no les importa»

Eso siente Fernando Zurko, el viudo de Zulma Sosa, la mujer que murió en el parto cuando dio a luz a su beba Isabela el 13 de abril pasado en el hospital municipal. El hombre concurrió a la municipalidad y al banco Provincia para pedir que la tarjeta Alimentar que está a nombre de su pareja fallecida, puedan renombrarla para usarla él. En ninguna de las entidades le dieron una solución. Se volvió con las manos vacías, mientras el beneficio de poder comprar alimentos para su familia duerme en un cajón.

Fernando Zurco, el papá de Isabela, la beba que perdió a su mamá al nacer en un parto complicado del cual la familia tienen muchas dudas y por eso hizo una denuncia que fue caratulada por la Fiscalía 6 de Villa Gesell como «Homicidio culposo», intentó gestionar la tarjeta Alimentar que está a nombre de su esposa fallecida, sin suerte.

Con cinco hijos, en pleno duelo familiar y en esta situación de aislamiento por el COVID-19 y sin trabajo, Fernando decidió ir al municipio para tratar de que lo ayuden a gestionar el cambio de titularidad de la tarjeta Alimentar que quedó sin retirar y a nombre de Zulma.

En el municipio no hubo voluntad de colaborar con él, lo único que hicieron fue derivaqrlo al banco. «En la municipalidad me atendieron de afuera. Me derivaron al banco provincia», le contó a este medio. Una vez en la entidad bancaria, Fernando cuenta que le dijeron que «no puede usar la tarjeta» y que «no saben como pueden hacer para que pase a mi nombre», detalló.

En el banco le hicieron un ofrecimiento: «Es para sacar una tarjeta, pero yo no tengo recibió de sueldo y no soy monotributista así que ni me dieron buena respuesta y mucho menos solución. Fuy al Anses y está cerrado, solo atienden por Internet y está colapsado», se lamentó.

A partir de la muerte de su esposa, Fernando duerme poco y hace mucho, ya que si bien tiene ayuda de la familia y conocidos, está pendiente de la beba y su otra hija de 8 años, mientras que los tres hijos de Zulma y su ex pareja, que son adolescente y colaboran mucho con él, tienen sus rutinas escolares y él trata de que todo esté bien.

La familia vive un duelo en un momento de aislamiento social que los tiene unidos, pero los días son intensos y dar vueltas por las instituciones en búsqueda de que alguien lo ayude para que pueda hacerse de esa tarjeta alimentaria que necesita, lo desgastó: «La verdad que es una fea realidad y ya me está ganando todo, la burocracia… lamentablemente si no sos alguien no les importa», dijo con resignación.

Sin embargo, pese a la situación que vive como padre de familia, el hombre es agradecido por estar con los cinco chicos en este momento: » Yo lo pienso y doy gracias a dios por tenerlas a mi lado, pudiendo las más grandes estar con su padre. Pero eso me demuestra el amor y cariño que me tienen. Yo solo les puedo responder con mas amor y cariño», confesó.