Días atrás se daba la novedad de que un equino había sido atropellado en la Ruta 11 a la altura del Km 414. Personal de seguridad lo enterró a la vera de la ruta a metros del predio de la planta potabilizadora. Hoy, apareció el pozo vacío y algunas partes del cuerpo del animal, tiradas entre los pastizales. Se llevaron las paletas y las patas traseras. Esto no es la primera vez que pasa en esa zona, que carece de alambrado perimetral y tiene a ser un lugar donde pisa seguido la clandestinidad.
La zona oeste de la ciudad, lo que tiene que ver con las parcelas de la planta potabilizadora y alrededores, sigue siendo noticia por hechos de inseguridad y actos vandálicos que se reiteran en el tiempo.
En esta oportunidad, se trata de un hecho asombroso, o no tanto, pero que pone en relieve la falta de control que permite que cosas como estas puedan seguir sucediendo.
El caballo que fue desenterrado en las últimas horas sería el que murió tras ser atropellado en la Ruta 11 a la altura del Km 414, hace dos días atrás. El pozo, seguramente hecho por la policía o quienes intervinieron en la asistencia del hecho, apareció hoy vacío y alrededor las partes del animal esparcidas entre los pastizales.
Sus órganos y algunas partes del cuerpo como la cabeza, cuello y parte del lomo, quedaron tiradas y quienes lo cortaron en pedazos se llevaron las paletas y las patas traseras.
Este hecho y otros recientes, como el robo al galpón de la planta de ABSA, dan cuenta de la necesidad de que esas parcelas sean alambradas, para evitar el tan simple paso y accionar delincuencial que se dio en varias oportunidades.
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