El accidente del que Marcelo «Miye» Boero tiene más dudas que certezas ocurrió el 23 de febrero de 2019, durante la segunda jornada del Enduro del Verano a metros del Circuito Municipal. «Necesito que se investigue en serio la muerte de mi hija», expresó el comerciante de Campana, que contrató un perito que constató diferencias con la causa del fallecimiento de la adolescente de 17 años que se accidentó a bordo de un cuatriciclo cuando embistió un alambre que le cortó el cuello. La fiscal del caso, Verónica Zamboni y el fiscal General de Dolores dieron por terminada la acción judicial por considerar que no hubo delito alguno.
A días del aniversario de la muerte de Juana Boero, la adolescente de 17 años que pasaba la tarde en la playa del camping Pucará con una familia de Valeria del Mar el verano pasado, su padre Marcelo habló con Por la 3 Derecho para expresar sus dudas sobre el desarrollo de los acontecimientos de ese sábado 23 de febrero y para informar que presentó en el Juzgado de Garantías de la ciudad un escrito con nuevas pruebas surgidas del análisis de un perito que contrató y que contradice la causa de la muerte de su hija respecto de lo que determinó la fiscal Verónica Zamboni, quien en septiembre del año pasado desestimó la denuncia de la familia, cuya medida fue confirmada por el fiscal General de Dolores el 1 de octubre del mismo año.
Desde un primer momento los padres de Juana, Marcelo y Moira, desconfiaron del relato que recibieron oficialmente sobre lo que desencadenó la muerte de su hija que hoy cumpliría 19 años. Hoy, con un perito contratado por ellos afirman que Juana, además de la herida en el cuello tuvo un golpe en la nuca que no figura en el informe de la autopsia.
Siempre descreyó de que la adolescente haya ocasionado el accidente al conducir el cuatriciclo Yamaha Blaster 250 propiedad de la familia de Valeria del Mar, con la que había pasado el día en la playa del circuito del Enduro del Verano.
Hoy, con la causa cerrada por la desestimación resuelta por la fiscal Verónica Zamboni y confirmada por el Fiscal General de Dolores, Diego Escoda, «Miye» Boero resaltó que ni la familia de José Audine ni el resto de los empresarios pinamarenses que esa tarde acampaban junto a su hija, en ningún momento se comunicaron con él.
«Yo tengo videos y fotos de esa tarde, eran alrededor de 30 personas. Gente de alarmas de Pinamar, un concejal de Pinamar que tiene casa de artefactos eléctricos y otro de una casa de calcomanías que hacen impresiones para autos. Gente bien de Pinamar, que ninguno me llamó para decirme nada», confesó apesadumbrado por el dolor que le causa la muerte de Juana pero también porque que la Justicia no haya avanzado más sobre la denuncia.
Sobre el momento de la muerte de su hija y los posteriores, recordó: «A mi me llama el comisario que estaba en el hospital y me dice que mi nena había tenido un accidente».
Sobre cómo fue atendida su hija que sufrió una gran pérdida de sangre por el corte profundo en el cuello, relató: «El socorro lo quisieron hacer ellos (la familia de Audine) en una camioneta en las condiciones que estaba mi hija». Y agregó: «Había helicópteros y el Same, pero nadie llegó a la atención de mi nena».
«Cada vez tengo más dudas de este caso y yo le prometí a mi hija que iba a llegar hasta el final para saber que pasó», dijo firme.
Sobre el momento en el que decidió dejar a Juana ir a compartir la tarde de playa con los Audine, rememoró: «Le pedí cuatro veces cuidá de Juana, mi nena no conocía boliches, no conocía nada era una nena muy buena, especial».
A la consulta sobre qué tipo de contacto había tenido con el empresario pinamarense, contestó: «El contacto que tuve fue el mínimo y en la fiscalía. Con la cabeza agachada me dijo «se me fue de las manos».
«Ella al haberse cortado hubo una regadera de sangre y sin embargo el cuatriciclo no tiene ni un rastro de sangre. A mi hija le hicieron una traqueotomia ahi nomás en la playa».
Su voz no tiembla cuando cuenta que a Juana «la llevaron en la caja de una camioneta y buscaron una camioneta privada del municipio que hacia de ambulancia pero era una camioneta negra común, la que la trasladó al hospital y la gente de ahí no quiere hablar y el horario de entrada cuando reciben a mi nena esta tachado, enmendado».
Boero también denunció que el celular de su hija no estaba en el hospital, ni su malla ni su short. «Nada, hay cosas que se perdieron. ¿Por qué escondieron el teléfono de Juana? Adentro el celular Iphone tiene mucho contenido», resaltó. Además recordó que el teléfono fue recuperado por él y la DDI de Villa Gesell, por lo que quedó en la causa.
El padre de la adolescente fallecida afrmó: «El celular de ella no se abrió, solo me dicen las entradas y las salidas de las llamadas, yo quiero videos, contenido completo, movimiento del teléfono y dónde estuvo». Y remató: «Ahí hay mucho material. Yo necesito que se investigue en serio la muerte de mi hija».
Sobre el desarrollo de la investigación judicial, el padre de Juana, informó: «La Dra. Zamboni cuando nosotros empezamos a poner el perito de parte por cosas que no nos cerraban, es como que la causa se paró a partir de septiembre, entonces pedimos que la revise el Juez de Garantías»
Lo que Boero llama que «la causa se paró», no es más ni menos que el cierre debido a la desestimación que realizó la responsable de la Fiscalía Nº 6 de Villa Gesell.
«Hay muchas cosas que no nos cierran. Tuve que trabajar demasiado en el proceso, viajar a Gesell como 30 veces. Repetidas veces a la fiscalía presentando cosas, llevando para que la causa avance», aseguró.
Su pedido es el del primer día: «Yo quiero saber la verdad sobre la muerte de mi hija. En este momento lo está viendo el Juez de Garantías y de no tener una respuesta satisfactoria debería de ir a los medios».
Sobre su estado emocional, Boero confesó: «La verdad es que me trae mucha angustia, me tiene bastante mal». También su esposa atraviesa como puede el dolor de la pérdida de quien dice: «Éramos muy compañeras, pasábamos mucho tiempo juntas».
El vendedor de cuatriciclos y motos, detalló que sigue esperando que alguien del enduro se arrime. «Que den alguna respuesta y nunca tampoco se comunicaron, cuando tuvieron que testimoniar en la Fiscalía».
Sus preguntas no tienen la respuesta que lo saque de la incertidumbre. «Muchas dudas, la ropa interior de mi hija donde esta? Para conseguir el teléfono tuve que hacer mucho».
Boero es terminante: «Dudo mucho de que haya sido un accidente. La nena conocía los médanos, tengo fotos a dos metros del circuito donde se la ve hablando por teléfono conmigo y a las 7:50 tengo cinco llamadas de ella y no pasaron 10 minutos que ella muere».
«A las 8:10 llegué al hospital y la nena estaba calentita, yo la toque no me lo contó nadie. Nació arriba de un cuatriciclo, era playa recta un lugar donde estuvimos 20 años veraneando», explicó.
Para cerrar, lanzó: «Acá hay un responsable que llega en una camioneta 4×4 blanca con ese cuatriciclo viejo y el es responsable del vehículo. En ese cuatriciclo no fue el accidente. Mi nena estaba pasando una tarde de playa con esta familia y los dos hijos de ellos».
«Después de que mi nena murió volvieron al campamento como si nada hubiera pasado. Hay algo que a mi me están ocultando», arremetió Boero.
Y pidió llorando: «Lo único que pido es que la gente se apiade y cuenten lo que pasó». Boero no se conforma con lo que le dijeron en la fiscalía: «Tu nena murió en la arena».
Para él y su familia pasó algo más o diferente a lo que se dijo, por eso esperan poder encontrar la manera de presentar los elementos de prueba nuevos y que comprobarían que Juana tuvo un golpe en la nuca, además del daño en el cuello, entre otras contradicciones.
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