Por casi tres horas una multitud se autoconvocó ayer en la Avenida 3 frente a Le Brique para acompañar a la familia del joven turista asesinado en nuestra ciudad. Geselinos y familias de ciudades de todo el país muy acongojados fueron firmes en su petición de que a los diez acusados se los juzgue con todo el peso de la ley. El intendente Gustavo Barrera llegó para la ceremonia religiosa junto a algunos de sus funcionarios, entre ellos el referente de Turismo y el Secretario de Seguridad. Todos, minutos antes del cierre, se fueron apresuradamente sin decir nada.
Al unísono de lo que fue la marcha central en pedido de Justicia por el asesinato de Fernando Báez Sosa en el Congreso de la Ciudad de Buenos Aires, convocada por los padres del joven porteño asesinado durante sus vacaciones en nuestra ciudad hace un mes, la Avenida 3 de Villa Gesell entre Buenos Aires y Paseo 102 se convirtió en una manifestación repleta de dolor y ferviente pedido de Justicia.
Carteles con la foto de Fernando y mensajes diversos pidiendo cárcel, justicia, prisión perpetua y que el poder y el dinero no obstaculice la investigación, fueron los mensajes que sumados a los gritos y pedidos a viva voz de los manifestantes, mostraron el hartazgo, la desesperación y el dolor por los que hechos como el homicidio de Fernando sucedan y no dejan de pasar.
Mucho silencio, muchas mujeres, hombres, jóvenes y niños que interrumpían con sus sentires y el pedido de justicia nombrando a Fernando, pero también nombrando a sus homicidas al grito de asesino cuando se iban diciendo los nombres y apellidos.
De Gesell, de Tucumán, de Mendoza, de Chile, de La Pampa, de Córdoba, de Capital, de La Plata, de Paraguay y de varios barrios de la provincia de Buenos Aires, todos coincidieron en el dolor y la angustia que el crimen de Fernando les generó y sigue generando. «Tengo un nudo en la garganta, me cuesta pasar por acá», confesó una vecina geselina, sentada como el resto al borde de la vereda del árbol hoy convertido en santuario donde agonizó Báez Sosa.
Por casi una hora y media la movilización transcurrió entre el silencio y gritos agónicos que finalizaban en aplausos y la mención de «Fernando, presente».
Luego, llegó la hora de la ceremonia religiosa que desde la comunidad católica de la ciudad se planificó para acompañar la iniciativa en repudio de la violencia y la necesidad de que se haga justicia.
A cargo del Monseñor de Mar del Plata Gabriel Mestre y secundado por el párroco Pablo Bosisio, el referente de la diócesis de la costa leyó un mensaje enviado por el Papa Francisco.
Ante la presencia de familiares de algunas víctimas de crímenes ocurridos en nuestra ciudad como los casos Filippone, Arana y Piñero y la joven testigo Tatiana quien fue una de las primeras en denunciar la actuación del boliche Le Brique la madrugada del asesinato de Fernando y la noche posterior con la apertura del local, además de mencionar la ausencia policial y la demora de la ambulancia, los medios de comunicación nacionales realizaron una cobertura exhaustiva de la marcha y la misa,
Tanto el intendente Gustavo Barrera, el referente de Turismo Emiliano Felice, el Secretario de Seguridad Mauricio Andersen y otros funcionarios de segunda línea y concejales oficialistas, llegaron al lugar en el momento de la ceremonia religiosa y se quedaron debajo de un gacebo todos juntos y sin decir ni una palabra. Minutos antes del término de la misa y de la desconcentración de la gente, Barrera se fue rápidamente, casi escabulléndose entre la multitud y sin expresarse en público, pese al pedido de varios manifestantes que esperaban verlo y que hable. ¿Dónde está Barrera? gritaron algunos al comienzo de la marcha. No hubo respuesta.
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