Gabriela Covelli, madre de Nico, poco a poco se convierte en esas personas referidas a ciertas temáticas, en este caso en lo que concierne a la mala praxis y al trabajo que está realizando con el objetivo de que la medicina se humanice. Radios y portales de noticias nacionales, este domingo en el caso de Clarín, le dan voz a la geselina y la justicia que pide por la muerte de su hijo. Además, la Organización Mundial de la Salud, se contactó con ella para ubicar la historia del joven en el mapa del Día de la Seguridad del Paciente.
Detrás del gran dolor por la muerte de un hijo, en muchos casos nace una lucha y una tarea que acompaña la historia más triste que atraviesan muchas personas en su vida. En el caso de Gabriela Covelli y su ya reconocida lucha en el pedido de Justicia por el fallecimiento de Nicolás Deanna, que perdió la vida a causa de la desatención de un médico, el camino que comenzó a recorrer la para hoy en un lugar de referencia en lo que es la problemática de la mala praxis.

Radios y portales de noticias nacionales, como es el caso del diario Clarín que hoy domingo publicó una carta de la madre de Nico y se puede leer la opinión de un periodista sobre el tema, buscan a Covelli cuando se encaran noticias sobre mala praxis.
Pero no solo los medios nacionales la convocan. También fue contactada por personal de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para pedirle imágenes y así poder agregar la historia del joven en el mapa sobre el Día de la Seguridad del Paciente, que comenzó a conmemorarse este año por primera vez el pasado 17 de septiembre.
LA CARTA DE COVELLI PUBLICADA EN CLARÍN
LA CARTA. Vivo en Villa Gesell, provincia de Buenos Aires; por sobre todas las cosas soy mamá de Agustín y Nicolás Darío Deanna. He aprendido desde el dolor, desde aquel 2 de noviembre de 2017, fecha en que el mayor de mis hijos, Nicolás, de apenas 24 años de edad, deportista, de excelente estado de salud, falleció debido a una mala praxis.

Nicolás Deanna. A los 24 años era un deportista con un excelente estado de salud. Falleció el 2 de noviembre de 2017, a causa de una mala praxis.
Nico presentó todos los síntomas, fiebre, dolores de cabeza intensos y vomitó a chorros en el consultorio. Y lo que el médico vio como “contractura en la base del cráneo”, era rigidez nucal. Todos síntomas claros de una meningitis bacteriana, que con un oportuno diagnóstico clínico o simple punción lumbar, hubiera permitido el tratamiento adecuado de mi hijo. ¡Y hoy estaría vivo! Sin embargo, el médico nos dio el alta. A las 16 del martes Nico volaba de fiebre, realizó un exoftalmos bilateral, el médico lo internó en la Clínica del Bosque con un suero sin medicación, y confundió este último síntoma con una alergia. Selló así la muerte segura de mi hijo con “daño cerebral irreversible y coma”.
El médico se ría de mi preocupación. Confundió los síntomas de una meningitis bacteriana con una alergia»
.Inmersa en los recuerdos, en las lágrimas que jamás cesan, en el profundo dolor que provoca la partida inexplicable de un ser amado hemos emprendido una lucha aportando una forma de concientizar sobre la problemática actual. Así recordé que días antes de que ello ocurriera, por causalidad o como un mal presagio, Nicolás escribió en su Facebook: “Una muerte es una tragedia, 1 millón una estadística”. Allí se preguntaba y nos preguntaba el por qué de tantas muertes ignoradas, y nos invitaba a reflexionar y dejar de culparnos y a repensar ¿qué somos como sociedad?

En memoria de Nicolás. El 17 de septiembre de 2018, Día Internacional de la Seguridad del Paciente, en la Plazoleta René Favaloro, Villa Gesell.
Recientemente, la Organización Mundial de la Salud, reveló algunos: “No debería ningún ser humano sufrir daños mientras recibe atención sanitaria. Que 2.6 millones de personas mueren en el mundo en estas circunstancias por causas que podrían evitarse. Que cada 1 minuto mueren en el mundo 5 pacientes por la atención poco segura. Que 4 de cada 10 pacientes sufren daños en la atención de los cuales el 80% podría evitarse. Y 1 millón de muertes anuales ocurren en el mundo en operaciones quirúrgicas o inmediatamente después”. Los errores más perjudiciales están relacionados con el mal diagnóstico, el diagnóstico tardío y la prescripción y uso de medicamentos. Por tal motivo, la OMS, declaró este 17 de septiembre, por primera vez, como “Día Internacional de la Seguridad del Paciente”; invitando y convocando a todas las ciudades, países y organizaciones a sumarse a esta campaña de concientización, iluminando un monumento o plaza de color naranja o conmemorando este día. Y allí me resuena la pregunta de Nico. ¿Qué somos como sociedad?

Vista de un drone. La Plazoleta René Favaloro iluminada de naranja, conmemorando el Día Internacional de la Seguridad del Paciente, en Villa Gesell.
Esta fecha pasó casi inadvertida. Esa fecha que defiende el valor más preciado, “la vida y la salud” como derecho humano a proteger. Así, propuse a mi ciudad, Villa Gesell, que nos sumáramos a este evento, que tal como propone la OMS, “Alcemos la voz”, y el proyecto fue declarado de Interés Municipal, tanto por el señor intendente como por el Concejo Deliberante de la comuna. Ese día iluminamos la Plazoleta René Favaloro como faro de aquel profesional al que todos deben aspirar y en homenaje a quien acertadamente escribió días antes de su partida: “¿Por qué no a mí? En la misma plazoleta levantamos un cartel para que todos los días nos recuerde que cada uno de nosotros es responsable y podría llegar a ser ese otro. Que una muerte represente una tragedia, y que tu ser amado no forme parte de esta estadística.
Gabriela Covelli
gabrielacovelli@gesell.com.ar / www.malapraxisweb.com
Fuente:
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