Hoy, hace 30 meses que Fernando Báez Sosa fue brutalmente asesinado cuando tenía 19 años por el grupo de amigos rugbiers en pleno centro de Villa Gesell. El pedido de Justicia y la irreparable pérdida que lastima cada día a su madre y a su padre desde la madrugada del 18 de enero de 2020, tuvo esta tarde el acompañamiento fiel de un grupo de vecinas y vecinos, como desde el primer día. Esta vez, en lo que fue una misa a cargo del cura párroco Pablo Bosisio, la presencia de Carina Paredes y Miguel Medina, padres de Marcelo, el joven que se esfumó del mapa geselino la madrugada del 8 de mayo y que hoy cumple 20 años, personificó la angustia y la desesperación que sufre una familia cuando le falta un hijo, cuando no lo encuentra y el mundo se derrumba.
Una misa fue esta tarde el motivo del encuentro para poder rendirle homenaje al joven asesinado en Villa Gesell el 18 de enero de 2020, Fernando Baéz Sosa. La ceremonia organizada por el grupo de vecinas y vecinos integrantes de Justicia por Fernando Villa Gesell y demás asistentes, contaron con la presencia del cura párroco Pablo Bosisio que ofició la misa al cumplirse 30 meses del crimen del joven porteño al que le arrebataron la vida cuando tenía 19 años.
Esta vez el encuentro tuvo algo particular y fue la presencia de la mamá y el papá del geselino Marcelo Medina, que desde el último 8 de mayo sigue siendo buscado y no hay rastros de ningún tipo que oriente a su angustiada familia.
Dos dolores distintos pero un poco iguales. Silvino y Graciela, padres de Fernando, lidian desde hace dos años y medio con la más desesperante realidad que es la muerte de un hijo. Marcelo y Carina, padres de Marcelo, atraviesan hace poco más de dos meses una situación tan triste como temerosa y es no saber a dónde está el joven, cómo está y cuál es realmente su destino.
Hoy y a pesar de la distancia, las dos familias estuvieron unidas por el daño del amor más grande que los seres humanos pueden conocer, el de un padre y una madre cuando algo tan terrible le pasa a un hijo.
Ambas ausencias emanan injusticia, visibilizan las consecuencias de la falta de responsabilidad de quienes deberían proteger y cuidar y por sobre todo, desnudan los peligros existentes en una sociedad que desampara a la juventud y sigue su curso sin darse cuenta que estos jóvenes son los hijos de todos.
«Hoy fue algo muy emotivo, con un nuevo cartel para Fernando. Acá acompañando a los padres de Marcelo en el día de su cumpleaños». No sabemos por qué no aparece, queremos darle un apoyo total porque luchamos por la justicia de Fernando pero también por todas las víctimas de nuestra ciudad», dijo al terminar la misa y junto a los padres del joven desaparecido, Sabrina, una de las referentes del grupo que sostiene a la familia Báez Sosa desde Gesell.

«Nadie está libre de nada, tienen que acompañar, si no hay unión no vamos a lograr nada», expresó la vecina geselina, sobre la falta de empatía que en general refleja la comunidad local ante la desaparición del joven que hoy cumple 20 años.
«Queremos mandarle un fuerte abrazo a la familia de Fernando, acompañar a las chicas y pedir que se haga justicia de verdad para el. Marce es de Gesell, esto no puede pasar estamos en democracia y esto no puede pasar que nadie sepa nada. Hoy es mi hijo, fue Fernando, puede ser el hijo de quien sea», afirmó Carina Paredes.
«La gente tiene que acompañar, la gente parece que tiene miedo de apoyar. Es un chico adolescente con proyectos como tenía Fernando. Un hijo que no tengo y no lo puedo encontrar, tengo toda la fe que va a aparecer, necesito que la gente nos apoye. Que sean solidarios», reclamó la mamá de Marcelo.
«No hay festejo porque no está. Todos los años festejábamos juntos, con mi torta desarmada como me decían pero con amor», lamentó Carina. Y agregó: «No acuso a nadie solo pido que me acompañen».
«Gracias a la familia de Fernando por apoyarnos. Necesitamos encontrarlo ahora mismo, ya. Llevamos ya 70 días sin el», expresó un pensativo Miguel Medina.
Marcelo, Fernando, la juventud en general, en riesgo y desprotegida por los sistemas que deben preservar la integridad de los ciudadanos. Del otro lado una sociedad que no se brinda totalmente y que no se solidariza… como no comprendiendo el dolor de los otros.
Y la justicia, que pocas veces llega a proceder de manera que una vez instalado el drama, el reparo y el accionar combatan las posibilidades de no que no haya más nada que hacer.
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