En el marco de una convocatoria informativa por parte de la Asamblea Ciudadana en Defensa del Médano Costero, vecinas y vecinos de la localidad donde la empresa Portland comenzó a demoler las viejas estructuras del ex camping sobre el frente costero entre 36 y 37, se pronunciaron en desacuerdo del desarrollo inmobiliario por una variedad de situaciones irregulares y por fuera de las leyes provinciales protectoras del medio ambiente. La ausencia de un dato fundamental como lo es la línea de ribera, un informe de Evaluación de Impacto Ambiental que el área de Medio Ambiente municipal no aprobó y pidió que sea analizado por profesionales en la materia y una audiencia pública realizada en el año 2016 que quedó inválida, son algunas de las principales objeciones que la comunidad organizada le dice #Noasolanas.
Finalizó la temporada y tal cual lo habían anticipado el grupo Portland, la empresa constructora a cargo del complejo de tres edificios con 116 departamentos en la manzana frente al mar en pleno centro de Mar Azul (Mar Azul entre 36 y 37), se comenzó la demolición de las antiguas estructuras del ex camping que estaban en estado de abandono y vandalizadas, con el fin de comenzar la obra del mega desarrollo inmobiliario que promocionan como “un espacio ideal de vacaciones, relax y descanso que se fusione con la naturaleza del lugar».
Ya en el mes de febrero la Asamblea Ciudadana en Defensa del Médano Costero y la Asociación Civil del Sur Faro Querandí tuvieron un encuentro con representantes del grupo constructor, para conocer detalles de la obra que en el 2015 tuvo su primer intento de ejecución y se paralizó, según informaciones recabadas, por la no autorización de la Autoridad del Agua (ADA) y un informe de Evaluación de Impacto Ambiental negativo que tuvo varias llamadas de atención por parte del ex responsable de Medio Ambiente municipal, Gonzalo Vázquez.
En esa reunión, los referentes de Portland no pudieron responder algunos cuestionamientos claves relacionados a la delimitación de la línea de ribera y otros. Se llevaron como requerimiento de los presentes el pedido de que se haga una nueva audiencia pública teniendo en cuenta el cambio que el lugar tuvo en los últimos años y además teniendo en cuenta que es un nuevo informe de Evaluación de Impacto Ambiental el que se presenta ahora en esta nueva etapa. Nunca volvieron a comunicarse con las agrupaciones vecinales.
La situación por estos días es que después de 6 años de lo que fue la comercialización del complejo y el objetivo de construcción, la situación no cambió demasiado, la subdirectora de Medio Ambiente municipal, Malena Parraviccini, revisó el informe y sus consideraciones fueron que sus conocimientos están por fuera de poder dar un veredicto sobre la viabilidad del documento y que deberían ser profesionales especializados en este tipo de evaluaciones quienes lo hagan.
Por parte de la ciudadanía en general, ante los primeros movimientos de máquinas en el predio, comenzó la preocupación y los interrogantes, que se unieron en una reunión realizada el último miércoles al lado de la oficina comercial de Solanas de Mar del Plata y 36.
Unas 60 personas se dieron cita y confluyeron en el desacuerdo a la obra como está planteada y las normas que infringe, pero el espíritu de #noasolanas va más allá de las irregularidades visibles y tiene que ver con la desconfianza que los vecinos y vecinas tienen sobre cómo se llevan adelante y las violaciones al Código de edificación de obras particulares de menores dimensiones, de las que sobran ejemplos en la zona. Además, y algo que se percibe en la mayoría de los comentarios y expresiones es que Solanas rompe con el entorno Simple y Natural de Mar Azul.
Entre muchas de las publicaciones y banners que los residentes y no residentes más comprometidos con la situación están viralizando en las redes, sobresale el siguiente escrito que intenta resumir por qué no avalan la construcción en dos manzanas céntricas de la localidad.
«Buenas tardes, me comunico con ustedes ya que la comunidad de Mar Azul necesita de su ayuda.
Mar azul se caracteriza por ser un paraíso natural, rodeado de mar y bosque y entre todas y todos intentamos que esto sea siempre así ya que elegimos este lugar para vivir, por estos motivos.
Lamentablemente hay empresarios que no piensan así. Tal es el caso de la empresa constructora Portland y el grupo Solanas que quieren iniciar un mega proyecto ilegal en nuestras playas y bosque. Destruyendo todo a su paso e incumpliendo ciertas leyes. Una de las más importantes que viola, es la ley provincial de Aguas de la Pcia de Bs As N 12.257 art. 142 la cual prohíbe construir a menos de 150 mts de la línea de ribera hacia el continente ya que eso es espacio público.
Quieren construir 116 departamentos con piletas, gimnasio, cocheras, etc. Es por esto que conseguirán contaminar las napas ya que no tenemos agua corriente ni cloacas y al tocar el medano lograrán que el agua salada entre a las napas y luego nos salga agua salada de las canillas (como pasa en San Clemente del tuyú x citar un ejemplo) dado que debajo de los medanos está la reserva de agua dulce.
Los responsables de este proyecto inmobiliario cercaron un terreno que es, por Ley provincial, un espacio público. La construcción que preveen va a generar un impacto socio ambiental sumamente nocivo para Mar Azul y sus habitantes. Además de la destrucción y usurpación del médano costero, no pueden explicarle a la población cómo van a proteger las napas de agua y cómo van a abastecer de energía eléctrica este proyecto de modo tal que no afecte a la zona, que dicho sea de paso apenas empieza la temporada, sufrimos cortes de luz o baja tensión constante.
Ni hablar de la cantidad de animales que viven en nuestros bosques y playas que van a verse afectados por esta construcción.
Por estos motivos y más, invitamos a que se sumen a nuestra campaña de #NOASOLANAS para ayudarnos a frenar este ecocidio.
Desde ya muchas gracias, la comunidad de Mar Azul.«

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