«Somos la única planta que hace reciclado electrónico en toda la costa»

La afirmación es de Jonathan Jesús Sicovich, el referente de la cooperativa geselina Eco Reciclados, que funciona desde hace un año y se inició en plena pandemia. Hoy cuenta con un equipo de trabajo de 8 integrantes que hacen dos turnos y tienen su espacio de labor en un galpón de Avenida 12 entre Paseos 118 y 119. «Trabajamos día a día, con mucho esfuerzo, sin ayuda de nadie más que de la sociedad», resaltó. El equipo recibe todo tipo de materiales y hace desguace de electrónicos. «Todo se recicla, desde la latita de arveja pasando por la botella de gaseosa, no dejen nada de lado porque por más insignificante que sea para ustedes, para nosotros vale oro y es trabajo» advirtió el reciclador. Entre sus objetivos más próximos está el de comprar una enfardadora de cartón, para simplificar y avanzar rápidamente con una importante cantidad de ese tipo de material acumulado.

Joni, como le dicen todos, y sus compañeros de la cooperativa Eco Reciclados trabajan con mucho entusiasmo y han logrado en un año alquilar un galpón donde reciben un sinfín de materiales reciclables que buscan en los domicilios, las calles y también reciben en Avenida 12 entre los paseos 118 y 119.

«Eco reciclados surgió hace un año en plena pandemia. Empecé en casa probando y publicando y los chicos del barrio se empezaron a interesar y sumar», le contó el vecino que vivía en Miramar y ahora es un habitante más de Villa Gesell.

«Nos alquilamos este galpón que pudimos pagar de a poco. Al día de hoy somos 8 personas trabajando en doble turno y existimos gracias a la gente que colabora y nos llaman para darnos desde una botellita hasta electrónicos», resaltó Joni. Y agregó: «Por mas mínimo que sea vamos igual, porque queremos seguir creciendo y tenemos un largo camino por recorrer con el reciclado».

El reciclador aclara que van a todos lados, no solamente en Gesell y sus localidades, también viajan a ciudades vecinas. Cuando se le consulta sobre qué materiales trabajan, resalta: «Somos la única planta que hacemos reciclado electrónico en toda la costa». Y detalla: «Todo lo que es plaqueta de televisores se separa, lo que es aluminio, cobre y cable. Se deja la plaqueta limpia lo procesan y lo exportan. Hasta el más mínimo tornillo sacamos».

También Joni cuenta que «si se puede reparar se repara, si se puede salvar también para algún vecino que pueda necesitar y los chicos también».

Los trabajadores del reciclado no le dicen que no a nada: «Buscamos todo, plástico por ejemplo lo que es industrial como ser la carcaza de computadoras y televisores hay una fábrica en Gesell que hacen inyección plástica y mezclan los plásticos reciclados y hacen fratachos».

Pero ahí no termina la cosa, el vecino cuenta que cuando ese fratacho termina su vida útil, vuelve al molino y se vuelve a triturar y se hace otro producto.

También metales, chapas, fierros juntamos y mandamos a Mar del Plata y Buenos Aires que se recicla. Por supuesto también cartón, papel, etc. «Recibimos prendas y con las telas hacemos guantes y guardapolvos para trabajar acá», resalta mientras muestra el que lleva puesto.

«Lo mas novedoso que recibimos son baterías de celulares notebooks y pilas. Junto a un grupo de Buenos Aires que se llama Fogonazo, ellos testean y se vuelven a armar esas baterías para paneles solares y autos eléctricos, siempre con un fin de reutilización», informa.

El vidrio también es parte de lo que recolectan. «Toda clase de vidrios porque el vidrio es 100 por ciento reciclable», lanzó.

Sobre la solitaria tarea que llevan adelante en referencia a que no tienen por ahora ningún tipo de relación con el municipio, Joni dice: «No gustaría que el municipio nos tome en cuenta».

Al ser una planta chiquita que recién arranca, no tienen las herramientas necesarias. Es por eso que tienen como objetivo próximo comprar una enfardadora de cartón que cuesta alrededor de 300.000 pesos.

Sobre las expectativas que tiene sobre la planta es que pueda estar abierta las 24 horas para poder darle más trabajo a la gente. «Vienen muchas personas a buscar trabajo», resalta Joni, que lamenta no poder ocupar a todos.