En una entrevista realizada el último viernes por la mañana en Por la 3 radio, la embajadora de los trabajadores de la Cooperativa Eléctrica y el sindicato de Luz y Fuerza, Patricia Isabel Fritzler, detalló la labor solidaria que desde el gremio y la misma cooperativa llevan adelante con un refuerzo notable desde el comienzo de la pandemia en marzo del 2020. «Muchas instituciones y comedores dependen de la gran ayuda que hace Cevige y los empleados con sus aportes, como también obviamente con el respaldo del sindicato al cual pertenecemos», contó. Además, la mujer que es quien más recorre los espacios comunitarios con las donaciones en diferentes barrios del distrito, resaltó algo que muchas veces no es tenido en cuenta: «Ojo que los fondos que pone la cooperativa es parte del aporte de los vecinos que pagan su factura, es importantísimo».
«Es un lindo trabajo, el aporte de los compañeros», así empieza a contestar Patricia Isabel Fritzler la entrevista realizada el último viernes en Por la 3 radio, con el fin de repasar la inmensa tarea social que están llevando a cabo desde la Cooperativa Eléctrica de Villa Gesell, el sindicato de Luz y Fuerza y los trabajadores y trabajadoras que lo integran.
«Llevamos ininterrumpidos 16 meses, porque en el verano no se paró tampoco, hay gente que se quedó sin empleo y recurrió a los comedores, así que continuamos con esta gran tarea», expresó Fritzler, la empleada de Cevige que es una de las caras visibles que representa a los empleados y empleadas al acercarse a diferentes comedores, merenderos y familias que por temas de enfermedad reciben variadas colaboraciones, sobre todo a partir del comienzo de la pandemia y que a fuerza de voluntad y solidaridad siguen manteniendo.
La mujer confesó que al conocer las diferentes realidades de los barrios del distrito mediante los comedores y merenderos la hizo conocer una problemática que no sabía lo profunda que era. «Viví muchas cosas, sufrí mucho, ver la necesidad de la gente, pero más aun con los nenes, son los que más lo sufren, los ves ahí cuando llegamos con las donaciones esperando y ellos contentos», expresó. Y contó uno de los momentos que más la impactó en sus recorridas: «Me pasó un día, que fuimos a una iglesia evangélica y repartíamos bolsas de mercadería que es cuando recién arrancábamos dando el pan. Un nene se puso contento y dijo «mama, voy a comer pan», eso fue como que me clavaron un puñal, porque que una criatura vea el pan y se ponga contento, es terrible. A la vez te reconfortaba saber que le llegaba, que iba a tener su alimento».

Sin dudar, la trabajadora e integrante del sindicato confesó que lo que experimentó en plena pandemia y por las donaciones «no lo había vivido nunca». Dijo: «Sabía que había necesidad pero no tan extrema y lo empecé a vivir en los comedores, primero era llevar el alimento y cada institución repartía estas bolsas de alimento, no teníamos acceso a la gente, como para no incomodar la situación, porque desde que ya estaban viviendo una situación que no era agradable y exponerlos a que le entregaras o tomes contacto con ellos no nos parecía que era lo mas correcto, entonces lo dejamos en mano de cada institución que se hacia cargo y se lo entregaba».
Sin embargo, la cotidianidad y el concurrir asiduamente a los mismos lugares hizo que el contacto con las familias más necesitadas se fuera dando. «Pero después cuando empezamos a tener contacto con la gente, el panorama cambió porque era mas triste aún. Y hoy sigue siendo triste, seguimos con esta pandemia, hay comedores que siguen sin ayuda de instituciones, no es porque seamos la única pero muchas, muchas instituciones y comedores dependen de la gran ayuda que hace Cevige y los empleados con sus aportes y obviamente con el respaldo del sindicato al cual pertenecemos», detalló.
Sobre la dificultad que se presenta después de tanto tiempo de colaborar sin pausa, consideró: «Si, es difícil porque uno quiere llegar a todos y quiere complacer a todos, pero a veces es imposible. El año pasado teníamos 18 comedores y merenderos, además ayudamos a la parroquia en gran cantidad, porque distribuyen bolsas de alimentos por mes, pero este año tenemos menos porque algunos comedores están cerrados porque no reciben ayuda y el único aporte que tenían era nuestro y a veces no les alcanzaba». Y agregó: «El presupuesto también se iba de las manos porque dependemos de los fondos nuestros y del sindicato, pasa que al no haber tantos fondos, empieza a mermar la cantidad de mercadería».
La geselina contó que hoy ayudan a 9 comedores, de los cuales 3 son merenderos. «El que más demanda es el de Arrieta (Comedor Solidario de Mar Azul), que bueno ella tiene una gran cantidad de gente. Después hay comedores más chicos que no pueden seguir cocinando porque no reciben aporte de nadie y menos de lo que sería de la cabeza de la ciudad»..
De su conocimiento por el lazo con quienes coordinan los espacios sociales barriales y ante la consulta si Acción Social está presente y a la altura de la demanda de los comedores, contestó: «He tenido casos en que a la gente le han dado comida en mal estado, hemos llevado personalmente a la casa o el jefe administrativo Ricardo Almirón también ha ido personalmente a asistir gente y llevarle mercadería porque lo que le daban estaba todo en mal estado y lo hemos visto con nuestros propios ojos».
Sobre las donaciones hechas por Cevige, no solo en espacios comunitarios, sino también a colegios y hasta el mismo hospital, Fritzler resaltó firmemente: «Ojo que los fondos que pone la Cooperativa, es parte del aporte de los vecinos que pagan su factura, es importantísimo eso». Y agregó: «A veces recibís todas críticas, pero toda la labor que se hace es lindo e importante para la comunidad que lo necesita. Y también lo aclaramos cuando donamos el respirador al hospital, que hemos donado otros tantos elementos para el área se salud y se aclaró que es con el aporte de la gente que paga su factura de la electridad».
«Tratamos de no dejar a nadie sin su plato de comida, merienda o vasito de leche», exclamó al comunicar que los último días el vecino de Barrio Industrial Zurlini la llamó porque en el jardín del barrio los nenes no están recibiendo leche. «Acción Social no les da leche, o sea que están tomando jugo con estas mañanas frías, me parece que en plena edad de desarrollo lo que más se necesita es la leche y no que le des un vaso de jugo». Con resignación, lanzó: «Están en plena campaña derrochando por todos lados, es muy triste. Ahí te das cuenta de que no reciben ayuda de ningún lado».
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