La presidenta de Uncipar se refirió al triste cambio de sede del festival

A tres años del éxodo del cine independiente que empujó a los cineastas de la ciudad y en la edición que termina hoy después de dos jornadas en Pinamar, la referente de la celebración recordó que por “desavenencias con el municipio de Villa Gesell”, desde 2016 el evento se hace en la vecina localidad. Según la especialista en historias cortas, “el cambio de pertenencia fue doloroso y traumático».

Para muchos de los geselinos, seguramente, el Festival de Cortometrajes que se realizó desde 1979 hasta 2015 en nuestra ciudad, ya es historia. Una historia que trajo al presente el viernes 17 de agosto durante la primera jornada del evento que proyecta cortos, la presidente de la entidad, Liliana Amate, en una entrevista realizada por la página de noticias real politik.

Hablando del contexto en general relacionado a algunos recortes que surgieron en el ámbito de los concursos de cortos allá por el 2016, Amate sumó a esa situación una que colaboró con el peligro de extinción de Uncipar y que fue la necesidad de mudar el festival a Pinamar por no contar con el apoyo del Ejecutivo municipal.

En ese momento, los responsables de la emisión de películas breves escribían en las redes sociales: «Por primera vez en 38 años, UNCIPAR no encenderá la pantalla en la Casa de la Cultura de Villa Gesell, nos invade una sensación mezcla de tristeza e impotencia…”.

Así fue que los cortos se trasladaron a la pantalla de Pinamar y de este modo lo recuerda la especialista en cortometrajes: «Así apareció Pinamar como nueva “casa” desde 2016. El Uncipar se mudó entonces de la vieja Casa de la Cultura geselina al moderno Teatro de la Torre, aunque el cambio no fue sencillo». Y agregó: «Algunos de Uncipar veníamos trabajando en el festival Pantalla Pinamar y les propusimos anfitrionar el nuestro también. No es fácil, porque hay que volver a posicionarse desde un nuevo territorio, aunque año a año va mejorando y creciendo”.

En esta edición número 41 que termina hoy, no sólo está la programación de los cortos sino además talleres del rubro. En un contexto casi como un volver a empezar, Uncipar va asentándose en Pinamar y dejando atrás el camino recorrido en Gesell durante tantos años.

“Para los que lo hacemos, y también para los que lo hicieron antes, esto es algo parecido a una pasión. La de remar contra la corriente y pelear por mantener esta pantalla encendida, no importa cómo”, sentenció Amate.

Fuente: https://realpolitik.com.ar