“Familias Colibrí”: niños alojados en hogares podrán vivir con familias de forma transitoria

En Mar del Plata, un proyecto lleno de empatía y compromiso abre sus alas para transformar la vida de niños en situación de vulnerabilidad. “Familias Solidarias Colibrí”, una iniciativa impulsada por el Hogar Mahatma y liderada por su directora Giselle Continanziasurge como una alternativa afectiva a la institucionalización prolongada. El proyecto forma parte de la ONG Poniendo el Alma, y busca ofrecer un hogar temporal y contenedor a niños de 0 a 11 años que atraviesan medidas de protección.

“Lo que queremos es que estos chicos, que muchas veces pasan largos periodos en hogares, puedan experimentar lo que es el cariño de una familia, aunque sea por un ratito”, explica Continanzia. La propuesta consiste en que familias voluntarias apadrinen durante tres meses, prorrogables si el vínculo es positivo, a niños que hoy viven en el Hogar Mahatma.

La medida es transitoria, pero el impacto puede ser duradero. Los niños que forman parte del proyecto están judicializados, y su situación familiar está siendo evaluada por los organismos de niñez. Algunos volverán con su familia de origen, otros iniciarán el camino hacia una familia adoptiva. En ese lapso incierto, Familias Colibrí propone algo concreto: “calor de hogar, juegos, una rutina compartida, la espera a la salida del colegio, la mirada exclusiva”.

Este proyecto no es para adoptar, sino para acompañar”, enfatiza Continanzia. “No es cambiarle la vida al niño desde nuestra necesidad, sino desde la suya”. Y aclara: “Es fundamental que las familias comprendan que los niños no les pertenecen. Su rol es el de ser un puente, un sostén, un refugio amoroso en medio del tránsito por el sistema”.

¿Qué se necesita para ser parte?

Pueden postularse familias de todo tipo: heterosexuales, del mismo género o personas solas. Los requisitos son ser mayor de 25 años, no tener antecedentes penales ni deudas alimentarias, y sobre todo, tener el deseo genuino de acompañar a un niño o niña durante un periodo sensible de su vida.

El proceso comienza con la inscripción a través de un formulario online (https://forms.gle/6LmjKXJoPce44C6w9), seguido de entrevistas, capacitaciones y evaluaciones del entorno familiar. Todo el proceso cuenta con el acompañamiento permanente del equipo de Poniendo el Alma, que estará disponible para responder dudas, brindar contención y actuar en caso de que la experiencia supere emocionalmente a la familia solidaria.

Lo más importante es que puedan amar sin querer quedarse. Que comprendan que su presencia deja marcas hermosas aunque sea breve, porque el amor que se da con conciencia nunca se pierde”, afirma la directora del Hogar Mahatma.

Durante el tiempo que el niño permanece con la familia, las decisiones legales y médicas siguen en manos de la ONG y del juzgado. Las familias no tienen contacto con los adultos responsables del niño y su rol es exclusivamente de acompañamiento afectivo.

“Experimentar el amor es hermoso, y no siempre tiene que ser para siempre”, reflexiona Continanzia. “Nuestra intención es hacer más amable este tramo de la vida que a veces les toca atravesar. Que no sea solo institucionalización, sino también una experiencia de afecto, de hogar, de vida compartida”.

La iniciativa apunta especialmente a los niños más grandes, quienes muchas veces expresan el deseo de tener una familia, de ser abrazados, esperados, escuchados. Por eso, cada familia que se anime a abrir sus brazos estará dejando una huella imborrable.

“Cuando uno le pierde el miedo a la historia del otro, se pueden hacer cosas grandiosas”, concluye.

FUENTE : AHORA MAR DEL PLATA