El golpe de calor es el nombre común de la hipertermia, una aumento de la temperatura corporal hasta tal punto que hay riesgo de daños y mal funcionamiento de los procesos fisiológicos. Sus efectos pueden ser temporales o irreversibles, pueden provocar la muerte, y dependen para cada animal del tiempo de exposición y de la temperatura. En apenas 10 minutos, un perro o un gato pueden morir dentro de un coche.
Factores que pueden desencadenar el golpe de calor:
Altas temperaturas en el exterior.
Humedad ambiental alta, que dificulta la propia eliminación de vapor de agua del animal.
Espacio reducido y/o mal ventilado: coche, habitación, patio pequeño, balcón.
Agua: poca cantidad, no fresca o no renovada a menudo.
Carencia de sombra o sombra muy reducida.
Suelos de cemento.
Si está atado afuera corre el riesgo de ahorcamiento intentando llegar a la sombra o a más agua.
Síntomas
Aparecen cuando la temperatura interna supera los 42º.
Astenia. Falta o decaimiento considerable de fuerzas.
Temblores musculares.
Cianosis. Coloración azulada de piel causada por la deficiente oxigenación de la sangre.
Negativa a moverse.
Respiración muy rápida o muy costosa.
Aumento del ritmo cardíaco.
Alteración del color de las mucosas: encías.
Alteración en la salivación.
Tambaleo.
Primeros auxilios
No se le puede bajar la temperatura de golpe, porque pasará a provocarle una hipotermia con los mismos resultados. La temperatura debe bajar de forma paulatina y el animal debe rehidratarse y recuperar el azúcar y las sales que ha perdido.
Si se puede, se lo debe trasladar de inmediato a una clínica veterinaria, subirlo al coche y durante el trayecto: Humedecer (sin envolver ni tapar) prioritariamente el cuello y la cabeza mediante paños mojados en agua no muy fría o un pulverizador de agua. NUNCA cubrirlo con toallas húmedas.
Poner un cubito de hielo sobre el puente de la nariz, las ingles y las axilas.
Humedecerle la boca, sin forzarlo a beber, y sin dejar que beba en exceso.
Si no puede trasladarse de inmediato a una clínica veterinaria: Llevarlo a un sitio fresco. Sumergirlo en agua a unos 20º o aplicarle un chorro de agua a esa temperatura, hasta que se normalice la respiración. Cuando la respiración sea normal, mantenerlo sobre una toalla húmeda. Trasladarlo al veterinario lo antes posible, y explicarle todo lo hecho. Es imprescindible que un veterinario lo tenga bajo control y observación para ver cómo evoluciona, y que además le brinde la medicación necesaria para recuperarse.
Para evitar el golpe de calor
Tener siempre disponible agua limpia y fresca.
Estar en un espacio amplio y bien ventilado.
Contar con una zona de sombra amplia.
Darle de comer a primera o última hora del día.
Sacarlo a pasear a primera y última hora del día, y a mediodía lo mínimo para que haga alguna necesidad.Evitar que haga ejercicio.
No perderlo de vista.
Nunca dejarlo dentro del vehículo estacionado.
Si viajan con él y el coche no tiene aire acondicionado, llevarle hielo, un par de toallas y agua. En las paradas, mojar bien la toalla y que ponga las patas (para las almohadillas). También de vez en cuando frotarle las almohadillas con un cubito de hielo, y el puente de la nariz.

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