Se muestran como concejales, pero es solo un disfraz; son soldados de un autoritario a la espera de una retribución y además intentar callar a la prensa

Lo que practican los concejales del oficialismo es muy parecido al clientelismo político, con la diferencia que los favores se los hacen a quien los sentó en sus bancas, ya que es el quien cuando llegue el momento, y ha quedado demostrado, los premia reubicándolos en cargos políticos sin importar aptitudes ni capacidades. Mientras tanto denuncian a este medio de hacer «macabras operaciones mediáticas» que promocionan la «antidemocracia» y que pretenden generar «hostilidad, caos y odio contra la democracia geselina». Esa cantidad de acusaciones se desataron solo porque esta periodista evidenció la desprolijidad con la que se manejan los fondos públicos. Esos fondos públicos que abastecen sus dietas y con las que deshonran su rol, para tratar de sostener a la viciada «corporación municipal». Los ediles con conductas de lacayos se apropian del sentido democrático y atacan al periodismo que no los acompaña en el relato oficial y peor aún, desvían la discusión y aluden a un «germen» que «corrompió con la complicidad de medios» y terminó en el intento de asesinato de Cristina Kirchner. El objetivo es nítido, bancar a Gustavo Barrera, el resultado es bizarro y vergonzoso, se arrogan la potestad de decir cómo debe practicarse el periodismo y caen en el indefendible acto de censura a la prensa.

Por Jorgelina Mena

De democracia, nada, estos vecinos y vecinas concejales que deberían representar a la ciudadanía toda, utilizan el voto de confianza de la gente para jugar su propio juego y el del intendente Gustavo Barrera. Sin embargo, no se sale ileso de tanta transfuguiada y la pérdida de legitimidad de su «patrón», también los alcanza.

Decepción, falta de confianza y de respeto, es lo que se ganaron en el trayecto legislativo donde le dan la espalda a la gente, la desestiman y ponen evidencia una minúscula producción de proyectos por fuera de los «deberes» que deben hacer para seguir pagando la silla que ocupan y desde donde hacen discursos irrelevantes que no tienen nada que ver con lo se espera de ellos.

En un distrito donde en ocasiones ni siquiera profesionales ganan los 200 mil y pico de pesos que ellos perciben, estas mujeres y hombres elegidos estratégicamente para cumplir las órdenes del autoritarismo barrerista, no solo no terminan de comprender que están dejando en banda al pueblo, sino también le están bajando el precio a la honorable labor que deberían hacer.

Solo quien ha pasado horas y horas de presencia en el Concejo Deliberante realizando transmisiones de las sesiones puede entender que poco le importa la gente a los concejales mal llamados del Frente de Todos. Manos levantadas para negarle el derecho a una mejor atención de salud a la comunidad, para negar situaciones que la misma ciudadanía revela y pide. Podría dar una gran cantidad de ejemplos de los últimos años, es solo cuestión de revisar las notas periodísticas y repasar las transmisiones de las sesiones que ya ni vistas tienen.

Muchos de los ejemplos tienen que ver con los famosos subsidios aletargados, bicicleteados y hasta negados, que vecinos realmente necesitados y que pasan por situaciones graves, deben afrontar con dignidad la burocracia municipal porque realmente no tienen otra opción. Cuando este medio evidenció este tipo de casos, ninguno de los concejales DE TODOS se mosquearon ni un poquito. Sin embargo, al tratarse de un subsidio gestionado de forma express por la pareja del Intendente, ardió Troya y la máquina de obedecer publicó un comunicado en contra de este medio que rebalsa de agresiones y de interpelaciones que lejos están de la democracia, de la que además se adueñan…

En el texto incongruente y vergonzoso, denuncian a este medio de hacer «macabras operaciones mediáticas» que promocionan la «antidemocracia» y que pretenden generar «hostilidad, caos y odio contra la democracia geselina», por evidenciar la desprolijidad con la que se manejan los fondos públicos. Esos fondos públicos que abastecen sus dietas y con las que deshonran su rol, para solo tratar de sostener a la viciada «corporación municipal».

El bloque de concejales del Frente de Todos no deja de sorprender y como suele hacer en las solitarias sesiones en donde ellos viven una realidad paralela a la de la sociedad, se van por las ramas, suben al árbol y discursan desde la incoherencia; mientras se la creen. En un párrafo expresan: «No debemos permitir, que ese germen; que corrompió con total complicidad de varios medios nacionales, y terminó contra el intento de asesinato de la señora vicepresidenta de la Nación, Cristina Kirchner; se introduzca en nuestra comunidad para agredir, ofender e impulsar conductas que atenten contra la integridad de las personas».

No será demasiado forzada la comparación? No será demasiado el temor de que la información trascienda a los vecinos y vecinas y se acelere el proceso de descomposición que el gobierno municipal atraviesa?

«El compromiso de nuestro espacio político, no solo es empático y solidario…es transparente. Desde la conducción del compañero Gustavo Barrera, bregamos para dar respuesta ante cualquiera necesidad. Y se trabaja en aquello que falta mejorar, o mejorar, aquello que ya está», escribieron. Mi abuela diría… «me caigo y me levanto!» Acaso estos ediles todavía creen que pueden tapar el sol con un dedo? No se detienen a pensar antes de escribir que la gente puede sentir ofendida su inteligencia y menospreciado su derecho a informarse y seleccionar con qué medio hacerlo?

Para finalizar cito las líneas con las que eligieron cerrar la comunicación en la que sin nombrarme no hacen más que prestarme atención y empoderarme.

«Enviamos un gran abrazo a nuestro querido compañero Intendente, a su familia; y también, a todas y todos los comunicadores y periodistas, que ejercen con ética su labor».

De qué familia hablan? Por qué involucran a la familia e intentan confundir a los ciudadanos y ciudadanas, cuando está más que claro que lo que se expuso es el arbitrario modo de gobernar con desprolijidad y a dedo, que actos de este tipo no hace más que sembrar la inequidad y la desconfianza?

Yo tampoco les mando un abrazo, porque no acepto que funcionarios públicos digan lo que tiene que hacer la prensa y menos pueden hablar de lo que ellos consideran ética periodística de los otros medios. Eso que hacen y que a estos concejales les cae bien no se llama ética… tiene otro nombre.