En el mes de septiembre de 2020, el Dr. Julio César Tuseddo, especialista en gestión de calidad asistencial, emitió un informe sobre lo que analizó en su intervención como asesor contratado por el municipio de Villa Gesell, ante el reclamo popular por la mala asistencia en el hospital Arturo Illia.
Al médico marplatense, que en su momento fue presentado al Ejecutivo por la vecina y abogada Gabriela Covelli, le alcanzaron pocas horas para revelar el por qué del descontento de la población. Un informe, que durante más de un año fue escondido por los funcionarios, tan duro como la realidad que atraviesa el sistema de salud público, hoy lo podés conocer en Por la 3.
Después de un año y medio de haberse entregado el informe sobre la situación del hospital municipal Arturo Illia por parte del Dr. Julio Cesar Tuseddo, contratado por el intendente Gustavo Barrera para analizar el origen de la insatisfacción de los vecinos y vecinas.
Dicho documento comienza exponiendo que «El Sr. Intendente de la Ciudad de Villa Gesell convoca a quien suscribe para hacer un análisis de lo que impresiona ser insatisfacción por la calidad de los servicios de salud que reciben los usuarios, especialmente en cuanto a la seguridad que brinda el hospital de gestión municipal. Este reclamo, canalizado a través de la Dra. Gabriela Covelli, se ha manifestado en movilizaciones y reclamos a partir de los cuales el Sr. Intendente entiende se hace necesario una valoración que permita hacer diagnóstico de la situación en la que están esos servicios».
Para darle un marco teórico a la evaluación que llevo a cabo mediante entrevistas a diferentes integrantes del plantel de profesionales de salud del hospital, remarca que «la OMS, entiende a la seguridad del paciente como una disciplina que surgió con la evolución de la complejidad de los sistemas de la salud y al observarse un número preocupante de daños a los pacientes relacionados con la atención. Desde su
reconocimiento como problema intenta prevenir y reducir los riesgos, errores y daños que sufren los pacientes al recibir atención».
Además, el médico detalló que «el riesgo al que se expone a las personas cuando tienen contacto con los servicios de salud se ha transformado en un dilema actual que ha merecido su valoración en los
países desarrollados al ser considerado un problema de salud pública por el impacto que tiene en la morbimortalidad y los costos del sistema de salud».
Haciendo foco en su trabajo para la municipalidad, Tuseddo describe que se trata de una labor que tiene como consigna «Mejorar la seguridad de la atención hospitalaria en el Hospital Municipal de Villa
Gesell» y un objetivo general de «entender las causas de los problemas de seguridad en la atención sanitaria del Hospital Municipal de Villa Gesell para generar políticas de mejora».
El texto deja en claro que se busca «identificar causas que generan inconformidades en la población por cuestiones relacionadas con la seguridad de los servicios de salud que brinda el Hospital, entender las causas que generan estas inconformidades de manera global a partir de la percepción de los actores involucrados. Pueblo/RRHH/Gestores y definir acciones genéricas que ayuden a dar orientación global para corregir las desviaciones».
Un punto que resalta el médico consultor al realizar entrevistas es una respuesta que asegura que que la gente está mal acostumbrada, consulta en lugares y momentos en lo que no debiera hacerlo. «Surgió en reiteradas oportunidades esta apreciación, la que cuando se intentó profundizar en cuanto a que opciones tiene el usuario como alternativa no estaba claramente entendido por quienes hacían la observación, se sugirió la atención en otros niveles, pero se reconoció que a veces esos niveles no eran operativos».
El medico detecta que hay «escasa articulación y claridad en los procesos de trabajo» y que es una observación realizada por casi todos las personas que concurrieron a las entrevistas. También los entrevistados expresaron la multiplicidad de problemas que se generan «por la ausencia de criterios
claros, de definición de responsabilidades, del desarrollo de los flujos de trabajo, protocolos de acción y de gestión y/o atención de enfermedades». Lo que Tuseddo considera como un factor de origen de frecuentes conflictos entre los trabajadores y entre éstos y los vecinos.
«Hay importantes problemas de comunicación», detalla el médico. Y agrega: «No existen mecanismos formales de comunicación. Las comunicaciones suelen ser informales y a veces se reciben indicaciones en sentidos opuestos. Esta situación produce conflictos frecuentes, produce trabajo improductivo y causa desánimo en el personal».
El informe remarca que la atención no se produce en el nivel sanitario apropiado y lo fundamenta porque «Muchas fueron las observaciones a propósito de la consulta, especialmente en lo que denominan guardia, de pacientes con patologías que deberían ser asistidos en otros niveles, particularmente en el primer nivel. No pude identificar la presencia o conocimiento de un trabajo en red que permita una organización eficiente».
Tuseddo verifica que «no se escucha la opinión de los usuarios». Además, menciona que el personal «no puede identificar acciones programadas de manera sistémica que tomen la opinión de la población para corregir desviaciones u orientar políticas y no conoce un plan estratégico». Dice al respecto «Nadie de quienes entrevisté tenía conciencia de la existencia de un plan estratégico institucional o de salud».
También, el consultor marplatense asegura que «la calidad de las historias clínicas no es buena y que este factor también fue un factor destacado por varios compañeros». Y explica que «se destacan particularmente dos factores por quienes no son médicos y deben desarrollar tareas
a partir de las indicaciones escritas de los profesionales médicos: La mala letra, factor que da confusión a quienes procesan las órdenes, pérdida de tiempo, conflictos y además provoca errores».
Sobre las historias clínicas resalta que «el contenido de las historias clínicas no es bueno en cuanto a la coherencia intelectual de su contenido y por falencias en su confección de manera regular».
«Predomina el modelo médico hegemónico», advierte sobre el sistema. Y dice: «Aunque no fue expresado literalmente la información que resulta de la práctica diaria contiene todos los elementos de este tipo de cultura. Es una observación esperable porque es parte de la cultura asistencial de la región».
Profundiza sobre el modelo al informar que «la atención en general se concentra sobre los aspectos técnico/biológico, perdiéndose de manera absoluta (escasamente salió el tema social, tanto en
determinantes de salud como en condicionante del modo en que la población expresa
sus necesidades) el componente social».
Un punto a destacar que Tuseddo observó y que coincide con lo que gran parte de la comunidad expresa es: «Observé una visión muy poco empática en la interacción de quienes dan servicio hacia quienes lo reciben. Escuché en varias oportunidades el concepto “La gente está mal acostumbrada, consulta en lugares y momentos en lo que no debiera hacerlo”, sin tener claro conocimiento de quienes los
expresan, sobre porqué y que alternativas tienen quienes lo hacen.
«Existen indicadores aislados y que no son parte de una política institucional. En la entrevista con algunos médicos se informó del desarrollo de algunos indicadores de calidad que trabajan individualmente algunos profesionales, pero cuya información no es procesada ni capitalizada ni forma parte de la cultura
organizacional. Resultan de la buena voluntad de algunos profesionales que no tienen como obligación ni su realización, ni su procesamiento, como tampoco la generación de acciones correctivas en caso de ser insatisfactorios. Resulta ser una acción aislada, no sistematizada, que no es auditada y por lo tanto no se utiliza para la gestión, perdiéndose una herramienta de valor para mejorar», detalla.
Tuseddo confirmó que «no existe el concepto de trabajo en equipo» al decir «Observé una perspectiva individualista en el desarrollo de las tareas, no pude apreciar de los intercambios que tuvimos acciones que faciliten efectiva realización de trabajo interdisciplinario para generar sinergia del esfuerzo, tampoco que se valore o se propenda al desarrollo del trabajo en equipos».
Otra de las cuestiones que pudo detectar es que no se reconoce el esfuerzo. «Este fue un reclamo frecuente. El concepto se orientó a que no sentían que el esfuerzo y el compromiso por hacer las cosas bien tenga el reconocimiento que ellos esperan, lo que genera desmotivación. La perspectiva de tener desarrollo profesional es un estímulo más para que los trabajadores tengan sentido de pertenencia que
produce el orgullo de trabajar en una institución de la que se sentirán parte», detalla.
Asegura que Hay escaso trabajo interdisciplinario y que la enfermería no está jerarquizada. «Pude apreciar que las tareas se realizan de manera muy fragmentada, que no hay cohesión efectiva de las acciones, lo que desintegra a las actividades y afecta el resultado final. Se siente un desgaste a partir de ello, porque además deben redoblar los esfuerzos para tener resultados. La enfermería no se siente reconocida como
profesión y no tiene un espacio de trabajo jerarquizado en el que pueda desarrollar su valioso aporte especialmente los de gestión del cuidado».
El médico se detuvo en el Concepto Derecho a la Salud como valor generador de oportunidades para la
sociedad, en especial para las capas más vulnerables es fundamental esté enraizado en todos los trabajadores del ámbito sanitario para poder defenderlo.
En ese sentido comunicó que «hubo algunas apreciaciones del personal que preocupan porque expresan en su gestualidad falta de sensibilidad hacia ese derecho. La comunicación gestual adquiere un valor crítico cuando se establece una relación de agencia (relación en la que hay asimetría en la información y/o poder) más aún cuando esa relación se establece con el cuidado de la salud porque es un espacio en donde un equipo de personas asisten a otras y de esa interacción se afecta o mejora la vida o calidad de
vida».
«Las actitudes frente a los usuarios se comunican muy intensamente a través de gestos que finalmente son expresión de los valores de la organización. Debemos tener conciencia que en el resultado de nuestro actuar como equipo que presta servicios de salud, el hacer “sentir” a las personas que verdaderamente las estamos cuidando es tanto o más importante que las propias prácticas que estamos realizando. Por todo ello es estratégico poder corregir este encuadre de valores que se percibe en el recurso humano, sensibilizándolos en cuanto en el valor salud y la importancia que su tarea tiene para el desarrollo de una sociedad en un contexto de justicia social», expresó.
En cuanto a la calidad de las historias clínicas, consideró que la historia clínica es una herramienta única porque además de ser el registro fiel de la situación sanitaria y social de los usuarios y de las acciones a las que fue sujeto como receptor de servicios de salud, también tiene funciones de docencia e
investigación, es herramienta de control epidemiológico, es proveedora de información de funcionamiento, ayuda a la mejora continua de la calidad de atención, sus datos son un elemento clave en la gestión clínica y de administración y obviamente es una herramienta médico legal.
Por eso, recomendó «trabajar sobre la legibilidad de la letra de los profesionales puede parecer algo
menor, pero las consecuencias de este problema han sido descritas como graves porque pueden conducir a errores graves». Y agregó «Un software asistencial es un instrumento muy valioso para mejorar la condiciones de manejo de toda esta información».
Casi al final expuso que entre las iniciativas que se proponen para desarrollar una política de recursos
humanos adecuada, el articular un sistema de carrera profesional que manifieste de manera explícita el reconocimiento público y expreso de la valía de los trabajadores es el más recomendado».
Consideró que «se producen mediante esta política, mecanismos efectivos para lograr una implicación voluntaria y motivada de los mismos, orientada al logro de los fines y objetivos institucionales» y que «la carrera profesional debería suponer el derecho de los profesionales a progresar de forma individualizada como reconocimiento a su desarrollo profesional en cuanto a competencias y por el cumplimiento de los objetivos institucionales a los que se ha comprometido».
Una afirmación que coincide con el pedido que la Dra. Gabriela Covelli que tuvo su discusión en el HCD geselino hasta ahora sin suerte, asegura que «una carrera administrativa sanitaria que mejore la gestión del recurso humano, que reduzca la precarización laboral y transparente los procesos de convocatoria,
selección, contratación, capacitación, remuneración, evaluación y ascensos del personal, incluyendo capacitación en administración, gestión y liderazgo es vital para poder producir el cambio».
El panorama que se plantea en el documento es altamente preocupante, como lo es la actualidad del hospital, 18 meses después del estudio que deja visible claramente, la incapacidad de administración y gestión que tienen los funcionarios que son responsables del sistema sanitario municipal y que contribuyen a la deshumanización de la medicina en todos sus aspectos.
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