Lo confesó Graciela Sosa, madre del joven turista Fernando Báez Sosa, víctima del terrible crimen perpetrado por los rugbiers de Zarate en nuestra ciudad en enero de 2020. Por estos días, la mujer que junto a su esposo Silvino estuvieron presentes en Villa Gesell en un acto hecho en conmemoración por los dos años del asesinato, desde Paraguay donde viajó a visitar a sus familiares, dialogó con Por la 3 sobre su estado emocional luego de haber conocido la cuadra de la Avenida 3 donde le arrebataron la vida a su hijo.
El último 20 de enero Villa Gesell fue escenario de un encuentro muy especial, un rezo intereligioso organizado para acompañar a los padres de Fernando Baéz Sosa, al cumplirse dos años del asesinato de su hijo mientras veraneaba junto a sus amigos y que fue atacado a mansalva por un grupo de turistas rugbiers oriundos de Zarate, agresión que le causó la muerte.
Graciela Sosa y Silvino Báez, protagonizaron un doloroso encuentro con el lugar donde su hijo encontró la muerte. Rodeados del afecto de locales y turistas, y por los mensajes de diferentes referentes de distintas iglesias, la angustia y la impotencia no pudieron contenerse. Graciela terminó desvanecida y trasladada por una ambulancia para ser atendida.
Hoy, ya en Paraguay y en plan de visita familiar, la madre de Fernando conversó con este medio sobre lo sucedido en el centro geselino que fue cubierto por medios locales y nacionales, admitió: «Después de lo vivido en Gesell pisando por primera vez el lugar donde asesinaron a nuestro hijo, me cuesta mucho recuperarme. Tengo esa imagen constante en mi mente en que Fernando esta tirado en el piso… es muy doloroso, pero tratamos de seguir adelante como sea para seguir pidiendo justicia no es fácil y lo nuestro no tiene retorno».
Pese al dolor y la desesperación que pudo verse en la mujer al recordar a Fernando en ese particular lugar, contó que se sintieron bien recibidos. «Nos recibieron muy bien cuando fuimos a Villa Gesell, nos costó mucho decidir para llegar a ese lugar». Y agrego que se sienten agradecidos con «todo por el apoyo que no brindaron durante nuestra estadía».
En cuanto a su descanso en Paraguay, su país de origen, expresó: «Después de tres años llegamos a nuestra ciudad natal y encontrarnos después de mucho tiempo con familiares que hace mucho no veíamos y llorar con ellos… fue como que fue ayer que nos pasó lo de Fernando, aunque el tiempo nunca ha pasado para nosotros».

En la localidad de Carapegua se realizó una misa en honor a Fernando, presidida por el obispo. «Nos sentimos muy acompañados. La misa que organizamos fue para conmemorar los 25 meses del asesinato de nuestro hijo. Fue muy emotiva fue la celebración y estoy muy agradecida por la demostración de cariño que recibimos de nuestros compueblanos», mencionó Graciela.
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