Sin mucha compañía, vuelven los ñoquis al Centro de Jubilados

La iniciativa histórica del centro de jubilados de la ciudad vuelve a tomar forma en medio de la pandemia, aunque no será un almuerzo presencial como lo era antes de la llegada del coronavirus. El próximo domingo 18 de julio unas 300 porciones serán entregadas de forma gratuita a los abuelos y abuelas que se anoten para retirar sus porciones a cambio de un alimento no perecedero, donación que será entregada a comedores de Cáritas. Lo confirmó el presidente de la entidad, Alfredo Brañeiro, que lamentó la situación por la que atraviesan muchos jubilados con el escaso ingreso que perciben, como también al resaltar la necesidad de retomar los talleres que tanto bien le hacen al grupo de la tercera edad. El referente de los adultos mayores hizo mención a la falta de acompañamiento y consideró que «el municipio mucha onda con nosotros no debe tener», poniendo en evidencia que no tienen ayuda, aún «siendo alrededor de 5.500». También, en su desahogo evidenció que los 23.000 pesos que gana un jubilado «no le alcanza a nadie, nadie opina, nadie nos da una mano y estamos a la deriva», advirtió.

El centro de jubilados de Villa Gesell, que ha tenido una merma de actividades de todo tipo por la pandemia, sigue poniéndole el pecho a la difícil situación por la que atraviesan muchos de sus integrantes, pero queda claro que lo están haciendo casi en soledad.

Alfredo Brañeiro, su presidente, en diálogo con Por la3 radio, dio una novedad que seguramente entusiasmará quienes pertenecen al sector de la tercera edad, pero también probablemente llame la atención de quienes antes de la pandemia se mostraban en público desde el gran salón de los adultos mayores y lo dejaron de hacer. «Vuelven los ñoquis y el próximo domingo 18 a las 12 del mediodía vamos a entregar alrededor de 300 porciones gratuitas de ñoquis a todos los jubilados», informó.

Quienes quieran recibir su porción de los afamados ñoquis, pueden llamar al 46 7117 para reservarlos antes del domingo. «Colaboren con nosotros», pidió Brañeiro, al dirigirse a toda la comunidad y también a referentes políticos, como Sebastián Alvarez, del cual contó que ayudó para poder llevar adelante las viandas de ñoquis.

«Para retirarlos, deben traer un producto no perecedero y esto lo vamos a llevar a los comedores de caritas para cumplir una doble función», contó Brañeiro, que exclamó: «Transpiramos la camiseta, para dar a entender la difícil situación no solo de los jubilados y jubiladas en particular, sino también los desafíos que enfrenta la institución en esta pandemia, en la que se han sentido en bastante soledad.

El municipio mucha onda con nosotros no debe tener», contestó el vecino cuando se le consultó por el acompañamiento de la municipalidad durante el desarrollo de la pandemia. «Una sola vez lo molesté a Barrera cuando consiguió la primer vacuna para los geriátricos, y eso hizo evitar una catástrofe en el geriátrico, nos hemos peleado con todo el mundo, nadie nos ayuda, teniendo 5500 jubilados», confesó. El descargo fue en contexto de el señalamiento sobre la imposibilidad de dar aún los talleres que los abuelos y abuelas quieren retomar.

«Yo creo que es fundamental los talleres, los entretienen y los sacan de los problemas cotidianos, al no hacerlos les da depresión y un montón de cosas por el encierro y no tener la posibilidad de salir», contó sobre estos encuentros organizados por PAMI y que siguen suspendidos.

Brañeiro mencionó: «Estamos tristes y preocupados por la situación de los jubilados. A mi me pone mal, la gente cobra $23.000, muchos viven solos y no reciben la ayuda de su hijo, algún pariente y se puede manejar, pero paso todo esto y viene gente, nos llama con el malestar de la gente, porque $23.000 no le alcanza a nadie, nadie opina, nadie nos da una mano y estamos a la deriva».

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