Con el casco que ventila a pacientes con Covid los infectados pueden, en muchos casos, salvarse del respirador

En una entrevista realizada el martes por la mañana en Por la 3 radio con el médico y presidente de la empresa argentina Ecleris, Marcos Ledesma, detalló el uso de este tipo de escafandra aprobada por la ANMAT, que consiste en un sistema de ventilación no invasiva para pacientes que internados por coronavirus. Un estudio del Hospital Fernández resaltó que a partir de su uso 150 personas evitaron la terapia intensiva. «Es una forma de entregar oxigeno a los pacientes de manera no invasiva», informó el empresario, que además agradeció enormemente a los médicos que acompañaron la fabricación de este producto 100% argentino, reutilizable y que no solo compran los distritos y las provincias, sino que instituciones y ciudadanos se ocupan de donar. El equipo tiene un costo de entre 70 mil y 100 mil pesos, de acuerdo a los insumos que se puedan agregar.

Marcos Ledesma es médico y es el presidente de Ecleris, una empresa argentina especializada en equipamiento médico, que al comienzo de la pandemia se vio complicada y con temor a cerrar, hasta que a partir del contagio y la internación de un socio suyo, para el cual quisieron conseguir uno de estos cascos que se utilizaban en Italia, surgio la decisión de fabricarlo.

«Estos cascos se usaron en la pandemia en Italia, son muy populares en ese país, como una forma de entregar oxigeno a los pacientes de manera no invasiva, o sea, sin tener que dormir al paciente, inducirlo a algún coma y demás», comenzó el relato de Ledesma para dar cuenta de lo que fue el comienzo del proyecto.

El médico comentó que «en aquel momento cuando arrancó la pandemia por una situación personal de un socio mío que estaba internado, queríamos conseguir uno y no era posible y lo que hicimos fue adaptar tecnologías similares para poder ser usadas con covid y que tienen la ventaja que esos cascos que se usan en Italia son descartables y nosotros hicimos uno reutilizable, por lo cual el costo para el sistema es mucho menor y bueno desarrollamos el casco con médicos del Hospital Fernández de Buenos Aires y en junio ya teníamos la aprobación del ANMAT».

«Básicamente esto es como una especia de escafandra, de los que usan los buzos, es como un casco de astronauta, pero es transparente, muy liviano, pesa menos de 500gr y allí se respira oxigeno a alta presión, ¿Qué significa? que cuando los pacientes que tienen covid comienzan con la neumonía, normalmente necesitan oxigeno, se puede suministrar con la bigotera, la mascarilla, pero en general a los pacientes no le resuelven el problema porque sus pulmones se empiezan a llenar de agua, colapsan y no pueden respirar», explicó. Y agregó: «Poniendo estos cascos en los que hay mucha presión de oxigeno, hace que ayudemos al paciente a inflar los pulmones, alivia inmediatamente a los pacientes a los 10, 15 minutos se sienten aliviados y si responden a sus parámetros vitales al oxigeno y el paciente se comienza a sentir mejor, se queda con el casco durante una serie de días, que se puede sacar, poner, etc. para que se alimente, descanse un poco y luego se le coloca y el paciente mejora sin la necesidad de estar conectado».

Ledesma recordó el comienzo de la pandemia y lo que sucedía en las primeras atenciones, para dar cuenta cómo fueron cambiando las modalidades y la inclusión del uso de este elemento como otra opción al respirador, por lo menos para algunos pacientes. «Cuando la pandemia comenzó, a los pacientes que les faltaba oxigeno y se empezaban a ahogar, eran derivados a terapia intensiva de manera inmediata, ese era el protocolo y ese es el protocolo que se instauro en argentina cuando empezó la pandemia, porque estas tecnologías no estaban disponibles. Hoy en día, tenemos una alternativa intermedia que es mucho menos invasiva, que trae muchos menos problemas, que los pacientes no tienen la mortalidad que tienen en terapia y que realmente en las estadísticas que tenemos en el Hospital Fernández que presentó un trabajo ya publicado de 200 paginas, 150 pacientes que salvaron de ir a terapia por el casco y es un numero muy alto, eran todos pacientes que tenían indicación de intubarse», resaltó. Y advirtió como un segundo beneficio: «Los médicos de terapia están agotados y alivia las camas».

Sobre quiénes pueden tener la capacidad de abordar su uso, el médico detalló: «Siempre tiene que estar un medico ahí comandando la situación y tomando la decisión en base a como está la saturación, la frecuencia respiratoria y ver que músculos usa el paciente para respirar por lo cual se está agotando, entonces en ese caso el casco es una posibilidad, pero después el médico que usa esos cascos no debe ser terapista, puede ser un clínico, un neumólogo, cardiólogo, medico normal, y por supuesto los enfermeros, kinesiólogos, además, hacemos programas de entrenamiento que hemos hecho a todas las provincias que han comprado estos cascos a nivel gobierno, en el momento pico de la pandemia, Jujuy, Salta, Tucumán, etc,».

Según la experiencia que el empresario detalla, los pacientes a los que se le coloca esta tecnología, cursa la enfermedad lúcido, puede comunicarse y es una forma distinta de llevar la enfermedad y evitar la terapia.

En cuanto al material con el que son hechos, explicó: «Se hacen matrices de inyección, entonces el casco tiene un cuello como si fuera un aro alrededor del paciente, y se cierra con un sello de silicona, que se corta a medida del paciente para cerrarle el cuello, para que se quede el aire ahí y no se escape, y arriba hay toda una capsula de vinilo, es como un plástico frontal que no tiene distorsión óptica, entonces el paciente puede leer tranquilamente su teléfono, un libro, lo que quiera y tiene una entrada de aire y oxigeno mezclados, porque no es oxigeno puro, se mezcla con el aire, y tiene una rama de salida donde el paciente exhala el aire, sale filtrado a través de un piso viral que no contamina el ambiente». Además, detalló la forma de reutilizarlo: «Hay unas piezas que hay que cambiarlas entre paciente y paciente, pero se reutiliza también, si usted tiene un cuello numero 38 y hay un cuello de estos 38 le sirve porque no se descarta, lo que si se descartan son los filtros virales que se contaminan y algunas cosas que se usan pero sin muy bajos el costo del recambio por paciente, estamos hablando de un recambio por paciente de 2.500 pesos y el día en terapia cuesta100 mil».

Si lo compra un paciente, por ahí lo paga 70.000 pesos aproximadamente pero si lo compra el hospital y con mucho material extra para todos los pacientes, por ahí esta en 100.000 pesos, pero digamos, es lo que vale un día de terapia y por ahí lo puede usar en 5 o 6 pacientes, el costo es muy bajo comparado con esto, pero es muy caro para una persona común».

Ledesma contó el caso de Jujuy como ejemplo de la diferencia que marcó la compra del casco. «Tiene un sistema muy débil y el año pasado con el pico de la pandemia ellos tuvieron una crisis enorme, porque no tenían personal, y el gobierno nos compro 300 cascos y solucionaron el problema, antes uno en una derivación llegaba prácticamente muerto y hoy con 3 o 4 horas de viaje con el casco llegan mucho mejor, y así en muchos lugares». 

Sobre el final, el médico recordó el panorama gris con el que se encontró la empresa cuando comenzó la pandemia y el lado solidario para resaltar, por parte de profesionales de la salud y la gente común. «Cuando empezó esto creíamos que en 3 meses teníamos que cerrar la fabrica, porque la pasábamos muy mal, con todo cerrado, no sabíamos como subsistir. Somos una pyme muy pequeña y bueno esto nos dio aire y la satisfacción es en la solidaridad de la gente y después en el personal de salud, en todos los que colaboran con nosotros, los que se capacitan siempre, no tienen ningún otro interés que solo en ayudar y uno ve tanta cosa fea pero hay de la otra y los agradecimientos de los familiares cuando se salvan gracias al casco nos llenan de alegría, es muy motivante».

«Esta tecnología va a quedarse, no solo por el covid, sino que por otras neumonías graves y problemas respiratorios, los pacientes puedan superarlo con esto y no con intubación, es una tendencia que se va a adoptar mucho», aseguró.

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