«Es increíble la solidaridad de este pueblo»

Mirta Ramírez, la dueña de la vivienda de Paseo 101 y Avenida 19 que se incendió en su totalidad hace dos días, expresó su sentimiento después de todas las muestras de solidaridad recibidas y aseguró que nunca se va a arrepentir de haber elegido Gesell para vivir. Aún impactada por lo que vivió, agradeció a vecinos y bomberos y detalló los materiales que están necesitando para la reconstrucción de su vivienda.

Mirta Ramírez y su marido Carlos Abboghlouyan dormían en la madrugada del martes cuando su cabaña de dos pisos comenzó a incendiarse a causa de un desperfecto en una estufa eléctrica.

La mujer fue quien se dio cuenta de lo que estaba sucediendo cuando sintió el fuerte olor y vio «mucha luz» entrando por la ventana. El fuego se había desatado y todo lo que siguió fue destrucción, material y emocional, ya que el fuego arrazó con todo lo que una familia atesora durante la vida y sobre todo si tiene como ellos, cinco hijos.

«Lo que más me duele son todos los recuerdos de los años que estuvimos, construimos esto. Nosotros tenemos 5 hijos por eso hay tanta gente movilizada, los maestros, las escuelas, son chicos muy reconocidos, siempre colaboraron con la comunidad, ahora la comunidad esta colaborando con nosotros, es increíble la verdad la solidaridad de este pueblo, no me voy a arrepentir nunca de haber elegido este lugar para vivir», expresó en una entrevista con Por la 3 radio, la propietaria damnificada.

Ramírez contó que su su cabaña era toda de madera. «Adentro era quebracho pero tomó el machimbre de los techos porque lo que sostiene hoy la casa es el quebracho. La casa está toda quemada, me dijeron que va a venir la municipalidad porque lo tienen que tirar el techo porque hay peligro de derrumbe. Al ser madera el fuego tomó todo, de una manera que yo veía a los bomberos que pobres ya no daban más, se hizo lo que se pudo», detalló.

Al preguntarle por cómo fueron los primeros minutos del incendio, Ramírez, relató: «Yo desperté sintiendo un fuerte olor y de pronto vi mucha luz del lado de mi ventana, con lo cual me di cuenta. Salimos casi desnudos con 3 grados a la calle y lo peor que me pasó a mí es que agarré celular y el telefono inalámbrico y no tenia señal en ningun lado porque tenia todo cortado no podia hablar por telefono, lo que atiné fue a gritar en el medio de la calle socorro. Mis vecinos entraron a salir y al ver que habia fuego llamaron a los bomberos, yo no llegue a llamarlos, ni siquiera eso».

Pese al impactante momento que vivió, la mujer contó que lo único atinó a hacer es pedirle al marido que corra el auto porque tiene gas. «El resto, mi marido sacó documentación de la habitación y se cortó la mano porque no podia salir del humo, tiene puntos en la mano pero la documentación de la casa. El resto nada», confesó.

Pero la solidaridad de los vecinos llegó rápido, ya que la mujer exclamó: «Hoy tengo ropa que me puedo poner una boutique, me trajeron abrigos porque estabamos sin abrigo en la calle y ahora estoy diciéndoles que lo que necesito es material de construccion».

Lo que no puede llegar con la ayuda de nadie es lo que se perdió y era único: «Toda la historia, todas las fotos, los cuadernos del jardín, cosas que yo tenía. Es más, mis hijos me decían “se te va a caer el altillo”. Y agregó: «Cinco hijos tengo, con lo cual 5 recuerdos de todos, pero bueno quedará en el corazón. Dejará de ser la cabaña de ellos y haremos otra cosa», dijo tranquila.

Sobre la colaboración recibida, expresó: «Yo no tengo más que agradecimiento al pueblo, a la gente porque vimos gente que ni conocía, pasó dejó cosas, se fue. Los bomberos, ustedes. Ayer veía una filmación de los bomberos y veía mi casa y no lo podía creer, no lo habia visto, no tenía la dimension del fuego… como tomó todo tan rápido pero bueno».

Ahora la familia vive en una casa de la vereda de enfrente que le prestó una vecina, porque no querían perder de vista la de ellos. «Acá estamos, recibiendo algunas cosas y ahora estamos limpiando. Estoy en 101 y 19 en una esquina, en el patio limpiando lo poquito que puedo a ver si rescato que son zapatos que vi por acá», contó, aún asombrada de lo que le pasó.

Los hijos de Mirta y Carlos son grandes y contó que esa noche estaban solos en la casa. «Es volver a empezar a los 60 años, pero bueno lo vamos a hacer», asumió.

Sobre las necesidades más básicas que tienen para la tarea de reconstruir la vivienda, detalló que son: «ladrillos, cemento, lo que se pueda traer yo no tengo cantidad. La voy a hacer de material, ya no tengo otra opción. Ladrillos, cemento y vigas para el techo».

Mientras tanto, el negocio familiar, la conocida zapatería «Calzados Charly» ubicada en Avenida 3 y Paseo 107, sigue abierta y con más necesidad de trabajar que nunca. «Está mi hijo en el comercio porque hay que trabajar, hay que pagar ese alquiler en octubre asi que hay que seguir», remató, sin antes dejar de agradecer a todos los geselinos y a los bomberos en especial».