«Yo elegí este lugar hace mucho tiempo, en el 88 decidimos vivir acá y me da mucha tristeza lo que está pasando»

La expresión es de Alejandra Terres, propietaria de una vivienda del sur de la ciudad que fue visitada durante la madrugada por un ladrón que se metió en el patio de la casa. Rejas, alambres de puas y cámaras de seguridad no impiden que sigan siendo víctimas de los delincuentes, ya que es la tercera vez que desconocidos entran en su casa.

Una vez más, una familia de docentes geselinos recibió la visita de un ladrón. Fue esta madugrada mientras dormían, su perra, que sintió la presencia, ladró y allí se dieron cuenta de lo que estaba pasando. El desconocido que se metió en la casa y quedó registrado por las cámaras de seguridad, se llevó un par de zapatillas Adidas de hombre.

Alejandra Terres está angustiada y aseguró que les da «miedo de vivir en la casa que prácticamente hicimos con nuestras manos, con esfuerzo y sacrificio en la ciudad que elegimos para vivir hace tantos años….miedo y tristeza, y ya van tres robos…»

En conversación con Por la 3 derecho contó que las dos robos anteriores fueron a mitad de año, el primero hace tres años. En esa portunidad, aún con la presencia de su hijo que dormía, se llevaron un televisor, zapatillas, una notebook, camara de foto teleobjetivo.

«Esa vez descubrimos que la casa de al lado estaba marcada con una cruz y habia un banquito para subirse entendimos que habían hecho un trabajo de inteligencia. No pudimos recuperar nada», detalló.

Sobre el segundo hecho, Alejandra resaltó: «El año pasado no estábamos y ya para ese entonces teniamos rejas en toda la parte de abajo, no teníamos las cámaras y levantamos la pared alta de la casa del vecino por donde habían entrado antes».

Contó que en ese momento los ladrones entraron por el techo de la casa de al lado, se metieron por una ventanita de la lucarna que no tenia reja y se llevaron alianzas de sus padres fallecidos, una cámara de fotos una televisión y bolsos con ropa y hasta sacaron jugo de la heladera.

«Tocaron todo, estuvieron adentro… decidimos poner la alarma y las cámaras», recordó. Y agregó: «Ahora pusimos alambre de puas, reflector con movimiento. Al abrir la cortina el retrocede y se va. Te quedas con el sentimiento de que no podés vivir tranquilo».