Algunas ollas solidarias detienen su labor y quedarán descubiertas las necesidades de muchas familias

Son las iniciativas que a partir de la cuarentena comenzaron a surgir en distintos barrios. Integradas por vecinos y sin ningún tipo de ayuda estatal entregaban alrededor de 200 viandas de almuerzo, además de meriendas, entrega de ropa, medicamentos y distintos elementos destinados a las familias más vulnerables del partido. Ante el caso de Covid-19 positivo, algunas de las organizaciones vecinales anticiparon que harán una pausa con la tarea que venían llegando, aunque algunas continuarán. El intendente Gustavo Barrera, sin embargo, aseguró que si bien reconoce la tarea de estos espacios, el sostén de la problemática social es algo que lleva a adelante al área de Acción Social municipal.

Desde que el Gobierno Nacional decretó por la emergencia sanitaria de Coronavirus el Aislamiento Preventivo, Social y Obligatorio (APOS), en nuestra ciudad se reforzó el trabajo en algunos comedores pero también surgieron nuevas movidas solidarias protagonizadas por vecinos comunes y corrientes sin ningún tipo de ayuda del Estado.

Las ollas solidarias, populares o sociales se diseminaron por distintos barrios de norte a sur del partido y comenzaron a llegar donde el Estado no logra cubrir las necesidades de cientos de familias geselinas.

Viandas de almuerzo, meriendas, ropa y cualquier elemento de primera necesidad son entregados muchas veces en los mismos domicilios de las familias necesitadas.

Pero ahora, con este panorama que preocupa a toda la comunidad, son varios los vecinos que para preservar su salud, la de sus familias y la de quienes se acercan a buscar un plato de comida caliente, determinaron poner pausa a la labor por unos días o por lo menos hasta la que situación sanitaria de la ciudad esté más clara, para no ponerse ni poner en riesgo a nadie.

De esta manera queda un vacío, mesas sin esas viandas tan necesarias y esa posibilidad de saber que si no se tiene, hay un lugar donde asistir y recibir algo para paliar situaciones económicas complicadas y vidas vulnerables, que por lo menos gracias a la solidaridad de quienes cocinan y donan alimentos para esas ollas estaban ahí.

Es el caso de la Olla de Barrio Industrial que daba almuerzos tres veces por semana y meriendas dos días a la semana y el Consejo de Emergencia Social que sólo atenderá casos urgentes pero que distribuía mucha cantidad de alimentos y ropa.

Es el Estado municipal quien ahora deberá ocupar ese lugar vacío y suministrar la ayuda necesaria para las familias más necesitadas de Villa Gesell. El gran interrogante es si podrá hacerlo.