La revolución pacífica pro playa y pesca se hizo a pesar del frio, el viento y la lluvia

La convocatoria que comenzó a tomar forma en las redes sociales hace varios días hoy se personificó en el espacio público de la Avenida 3 y Paseo 104. Alrededor de 60 personas se hicieron presentes para adherir a la protesta por el acceso a la playa y la pesca prohíbida, entre las principales libertades que proclaman recuperar a los 67 días de cuarentena.

Circulación consciente sin toque de queda a las 17:30 horas, actividades incividuales al aire libre necesarias para una vida saludable y autorizar la pesca como recurso alimentario son las principales prohibiciones que a estos vecinos los convocaron a la Plaza Primera Junta esta tarde fría y ventosa del feriado que conmemora la Revolución de Mayo.

Julieta, vecina de Gesell, comentó que quieren expresarse y decir «que nos cuiden pero seriamente, porque la salud mental es muy importante. Pedimos un rato de plaza y playa. La mayoría de los geselinos están encerrados. Nos expresamos pacificamente en el grupo De vuelta al mar, queremos caminar un ratito a la orilla del mar, mojarse los pies».

Agostina, otra de las vecinas presentes que llegó de Mar Azul, contó que se juntaron firmas y que presenció que había pescadores y vecinos que surfean.

«La situación no da para más, sin casos de coronavirus y se nos está negando ir a la playa», confesó. Y agregó: «La estoy pasando muy mal psicológicamente, si nos dejaran retomar nuestras vidas con los protocolos que se hacen en los negocios podríamos estar mucho mejor».

Sobre la cantidad de tiempo transcurrido y los no permitidos, lanzó: «Las cosas sanas no las pueden prohibir. Al principio de la cuarentena era entendible por la llegada de turistas y gente del exterior, pero ahora no tiene sentido».

La mayoría de las personas que se sumaron presencialmente a esta movilización y también adhieren en las redes, consideran que es indiscutible el poder terapeútico del mar y los beneficios referidos a la salud mental y emocional que puede generar disfrutar de un paseo por la playa.