En una jornada acentuada por el dolor a cuatro meses del asesinato de Fernando, su padre Silvino Báez se refirió a los mecanismos de control que fallaron la madrugada en la que su hijo fue brutalmente atacado por los rugbiers en nuestra ciudad. En conversación con Por la 3, el hombre remarcó la falta de asistencia en seguridad, la demora en la atención médica y la multitud en Le Brique. Además, contó cual fue la explicación que Gustavo Barrera le dió sobre lo ocurrido a la salida de la disco.
El dolor y la angustia de la madre y el padre de Fernando Báez Sosa se pone a flor de piel, cada mes que pasa desde el asesinato del único hijo de este matrimonio.
El pedido de Justicia que es acompañado por miles de personas y el desarrollo de la causa que ha tenido un avance importante, no calma la desolación que sienten desde el crimen de su hijo el 18 de enero pasado a la salida de la disco Le Brique.
Sobre el terrible ataque que sufrió Fernando esa madrugada en la que los turistas de Zárate le arrebataron la vida a los golpes con una violencia extrema, Silvino Sosa le confesó a Por la 3: «Desde que el nació lo cuidamos para que no le pase nada, hubo un momento que nuestro hijo salió lejos de nuestros cuidados».Y agregó sobre la nocturnidad de la ciudad: «Si se sabía lo que pasaba cada verano y nadie hizo nada es porque pagar una funeraria sale mas barato que poner los mecanismos necesarios para que no pase lo Fernando».
En referencia al funcionamiento de la municipalidad, el padre de Fernando, detalló: «El intendende sabía lo que pasaba todas las noches y el me dice que la policía no podía hacer nada. No pudo hacer nada porque nuca estuvo ahí, ni la ambulancia»
Silvino también mencionó lo que después del crimen de su hijo se supo sobre Le Brique: «El boliche es tubo abarrotado de jóvenes más que su capacidad y no había personal policíal suficiente, además de que la ambulancia tardó mucho en llegar al lugar del hecho».
El esposo de Graciela Sosa, que siempre ambos centran su mensaje y sus testimonios sobre todo en el pedido de Justicia y que los culpables del crimen tengan la pena que corresponde, fue crítico con el sistema de seguridad de Villa Gesell al mencionar: «Otra cosa, si la ciudad todos los veranos recibe muchos turistas de vacaciones tendría que estar más preparados todos sus mecanismos».
Desde su lugar de padre, triste e impotente ante la imposibilidad de no haber podido hacer algo por su hijo que fue víctima de una cacería humana lejos de su casa, reflexionó: «Yo soy un sinple trabajador y padre herido por la muerte de mi hijo Fernando. Por ahí no tengo la capacidad de decir como hay que manejar una ciudad, pero con mi señora le mandamos de vacaciones a nuestro hijo porque él se lo merecía como cualquier hijo de vecino. No se merecía que lo mataran como un animal y lo tuve que ir a retiran en un ataúd… los culpables tienen que pagar por lo que hicieron».
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