Esas fueron las dos únicas expresiones que dos de los ocho acusados por el asesinato de Fernando Báez Sosa, expresaron ante el Juez de Garantías de Villa Gesell en la audiencia de esta mañana. El resto no quiso hablar. Los argumentos de la defensa de los rugbiers para pedir la prisión domiciliaria no fueron contundentes, además de que las características de los detenidos no están enmarcadas en el artículo del código procesal penal que determina quienes pueden acceder a ese beneficio.
La audiencia preliminar a lo que será la resolución del Juez de Garantías David Mancinelli que se notificará este viernes duró dos horas y media, durante ese lapso los detenidos tuvieron la posibilidad de expresarse, sin embargo sólo uno de ellos habló y fue Blas Cinalli que dijo: «No quisimos que pase todo esto». Por su lado, Máximo Thomsen, imputado como coautor del homicidio lloró. El resto eligió no hablar, refirieron fuentes judiciales.
El abogado de los rugbiers, Hugo Tomei, habló de «circo mediático» y no fue contundente a la hora de argumentar el pedido de la prisión domiciliaria para los ocho detenidos. Desde el juzgado resaltaron que las características de los imputados no son las que el artículo 159 del Código Procesal Penal tiene en cuenta para el beneficio de la prisión domiciliaria.
Respecto del pedido de la defensa de la familia de Fernando para que se sume el agravante de alevosía, la calificación de la fiscal por homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas, ya cuenta con la carga probatoria necesaria por la cantidad de pruebas que hay, sobre todo las provenientes del video filmado del ataque por el mismo Lucas Pertossi. Imágenes que evidencian que Fernando fue agredido por la espalda y sufre el resto de los golpes una vez en el piso y en estado de indefensión de la cual los acusados se aprovechan.
«La exposición de Tomei estuvo signada por la vaguez», expresaron desde la sede judicial. Sobre dos pedidos expresos requeridos por el letrado, se detalló que se expuso la solicitud de la nulidad de un testigo de la rueda de reconocimiento por una contradicción en la que cayó al decir anticipadamente que no podía reconocer a nadie y luego reconocer a uno de los imputados. Además, planteó la nulidad de algunas negligencias en el testimonio de un testigo, aludiendo que se trata de una persona que fue inducida a declarar, materia objetable debido a que es difícil comprobarlo, además de no tratarse de una declaración especial que aportara información diferente a la de los otros testigos.
El abogado de los acusados expuso también que denunció a la fiscal Verónica Zamboni y a la defensora oficial que tuvieron los detenidos al comienzo del proceso por alteración de documento público, acusándolas de fraguar las actas de indagatoria por tener un horario de comienzo y uno de cierre de un lapso de 2 minutos. Sobre esta denuncia, la información del juzgado concierne que «es propio de la práctica diaria cuando los imputados se niegan a declarar».
Los detalles de la audiencia y las estrategias y expresiones de los protagonistas (acusados y defensores) dan cuenta que nada revelador o por lo menos contundente como para modificar el curso de la investigación y las decisiones que tanto la fiscal como el juez puedan tomar, por el momento no significarán un cambio de rumbo rotundo.
La decisión del magistrado no se modificaría por lo que hoy se vivió en la audiencia, la resolución que se dará a conocer formalmente mañana pareciera ser lo más ajustada al derecho y en coincidencia con el actuar de la fiscalía.
Periodismo en Movimiento Portal de Noticias de la Argentina: Policiales, Sociedad, Política y más.