Virginia, la joven de 17 años que presenció el final del ataque a Baéz Sosa y le practicó RCP para intentar reanimarlo pasó las vacaciones bajo la presión y la angustia que le generaron los requerimientos mediáticos y judiciales del caso. Por eso, antes de irse de la ciudad, fue invitada junto a sus padres y hermanas a una cena para que pudieran pasar un momento distendido en Villa Gesell.
La jovencita delgada, rubia y con gran corazón que fue entrevistada por varios medios, fue quien se solidarizó con Fernando cuando este yacía agonizante en la vereda frente al boliche Le Brique donde fue atacado por los rugbiers de Zárate. Como muestra de preocupación por la intensidad inesperada de sus vacaciones, fue invitada por la Unión de Comercio e Industria de Villa Gesell a una cena en el Restaurante La casa de Antonia, ubicado en Boulevard Norte y 303.
Virginia y su mamá Flavia habían contado en una entrevista periodística que pasaron prácticamente todas sus vacaciones detrás de lo que fue el asesinato de Fernando Baéz Sosa, como ser presencia en la sede judicial y varias entrevistas en medios de comunicación, lo que les deparó muy pocos momentos de tranquilidad y placer que habían venido a buscar a nuestra ciudad.
La familia de Virginia es asidua visitante de Villa Gesell, su mamá contó que veraneó desde su adolescencia en el partido y esa costumbre se estableció también cuando sus hijos fueron creciendo.
La cena que la UCI les regaló fue un gesto de consideración por la situación angustiante, preocupante y triste por la que pasó Virginia al ser una de las primeras personas en acercarse a Fernando para ayudarlo. Su solidaridad y valentía a la hora de contar detalles de los últimos minutos de Fernando después del salvaje ataque, son de resaltar y por eso como representante de los emprendedores geselinos, la UCi tuvo ese gesto de buen anfitrión.
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