La Iglesia católica de Villa Gesell tiene un nuevo Diácono

La ceremonia de Ordenación del vecino Marcelo Benavidez fue el sábado en la Parroquia Inmaculada Concepción, donde se vivió el encuentro con mucha emoción. El Padre Pablo Bosisio contó que es el primer hombre que se ordena en la ciudad para ocupar este rol.

Marcelo Benavidez, un vecino generoso y servicial, cumplió un objetivo por el que viene trabajando hace muchos años. El sábado en una alegre y emocionante ceremonia se convirtió en el primer Diácono de Villa Gesell.

Si bien, como le contó a Por la 3 Derecho el padre Pablo Bosisio, hubo otro hombre en ese lugar, no fue ordenado acá, ya que era de Capital y al mudarse a nuestra ciudad ejerció la tarea. Se llamaba Walter Piera y falleció hace poco tiempo.

Sobre la preparación para poder convertirse en Diácono, Bosisio detalló que «tiene que ser alguien de la Iglesia que tenga un compromiso, que su familia acompañe ese compromiso porque eso es muy importante». Y agregó: «Cursan algunas materias en Mar del Plata y tienen su formación pastoral, que es el trabajo comunitario de servicio en la iglesia que va formando el corazón de la persona».

La hija del flamante y querido Diácono, Estefanía, publicó en la red social Facebook, un mensaje entrañable, que caracteriza todo lo que este acontecimiento significa, familia adentro.

«En estos tiempos de río revuelto, donde mezclamos todo, donde buscamos justificar lo injustificable, donde todo nos da igual y donde Dios está siendo constantemente puesto en dudas, y ni que hablar las instituciones religiosas, voy a decir algo que siento y que pienso.
Mí viejo, antes de ser Católico y hoy el primer Diácono de Villa Gesell, es una buena persona.
Es un ser servicial, de corazón noble, honesto, verdadero y auténtico, Que hace a la Iglesia Catolica como muchos otros vecinos más que deciden hacer el bien!
Dios lo llamó por su vocación de servicio a servir nuestra comunidad, pero primero le dio la tarea de crear la familia que el no había tenido.
Pero nada de esto hubiera podido lograr él sin mi Vieja.
Mi mamá es una mujer fuerte, guerrera, de fierro, mujer de fe, de corazón inmenso, perceptiva, como dice ella, donde pone el ojo pone la bala.
Mi vieja lo acompañó siempre, y lo sigue acompañando, mi viejo se lleva parte del amor y la calidez de una mujer sabia y de corazón Inmenso, él es lo que mi vieja lo ayudó a ser, sin dudas.
Mi Familia, no es perfecta.
Somos humanos, nos equivocamos a diario, nos enojamos y se nos corren los patitos de la fila.
Pero hay actitudes que nos caracterizan.
En mi casa se enseñó siempre la palabra, siempre la mesa fue el lugar que reunió la familia, siempre se enseñó a reconocer los errores y a pedir perdón, a amar la vida, a respetarla, a cuidar lo que uno ama…
Jamás los enojos entre hermanos y padres superan los pocos días, siempre están mis viejos buscando la conciliación.
En definitiva siempre crecimos con AMOR, siempre dando más para afuera que para adentro, y hoy entiendo porque.
Porque cuando uno da hasta quedarse vacío dió entrega absoluta por el otro, y la entrega es el verdadero Amor…
Y cuando uno se entrega es bendecido con la providencia, LA PROVIDENCIA ES EL FRUTO DEL COMPARTIR!!!..
Te Amo papá, te Amo mamá y Amo a mis hermanos!!!…
Gracias por semejante bendición!»